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Troy McClure
Portero



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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:26 pm    Asunto: LOS AÑOS DE LA BESTIA - biografía de Iron Maiden hasta 1992 Responder citando

Voy a postear por partes el libro
LOS AÑOS DE LA BESTIA
CESAR FUENTES RODRIGUEZ
EDITORA AC
1992

César Fuentes Rodriguez fue en los años 90, director de la revista Argentina Madhouse.

Lo escaneé hace unos años para un foro de Maiden con OCR, asi que algún error pueden encontrar.
Espero que les guste.

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PROLOGO

Comenzar a hablar de Iron Maiden resulta particularmente difícil. Tan difícil como explicar la dificultad misma. Suyo es el destino de las bandas míticas, esa rara omnipresencia que franquea el abismo de la memoria, las fechas y los datos concretos, para instalarse en el terreno de las emociones colectivas, a salvo de cualquier especulación. La Doncella De Hierro parece haber estado ahí desde siempre; no sólo a partir de 1980, sino en el mismo despertar inconsciente de los recuerdos, como si los tiempos y las circunstancias hubiesen confluido y anticipado su advenimiento, como si los acontecimientos la hubieran estado esperando.
Tornado por sorpresa, a uno le cuesta trabajo pensar que hubo una época en la que no existió Maiden. Para los que aman el rock metálico, el nombre, la música, los emblemas, la imagen, la mística... todo parece tan familiar que tiende trampas a la memoria. A menudo los temas más recientes, editados hace apenas un mes, tienen el sabor de los clásicos de toda la vida. Y si alguien se atreve a afirmar que más que de un grupo ya estamos hablando de una institución, nadie saldrá a desmentirlo.
Probablemente ninguna banda supo captar tan arquetípicamente el espíritu de los tempranos '80... en todo lo que a heavy metal se refiere. Porque, hay que decirlo, los '80 marcaron como nunca la dispersión y consecuente autonomía de los estilos rockeros. Algo semejante había ocurrido a comienzos de los '70, pero el rock aún gozaba de la unidad que le proporcionaban sus seguidores. Vale decir que, más allá de las preferencias, el público consideraba al rock como una entidad completa y lo consumía en bloque, sin discriminaciones importantes. El fan de Led Zeppelin no se avergonzaba de escuchar a Emerson Lake & Palmer, a Bob Seger, a T. Rex, a Bob Dylan, o a los Rolling Stones. Todo era rock, y las diferencias enriquecían en lugar de fragmentar. Por supuesto, existía una aversión común hacia "lo comercial" ese viejo fantasma mezcla de mito a implícita negación de la rebeldía- que se identificaba con el pop (poniendo especial cuidado, desde luego, en no confundirlo con el que se desarrolló magníficamente hasta comienzos de los '70) y las canciones facilistas que las compañías grabadoras nunca cejaron en imponer. El rock pretendía llegar a ser una cultura sin modas. Naturalmente, fracasó en el intento, pero los optimistas dicen que logró, cuando menos, pasar la antorcha a la siguiente generación. Ya hablaremos de esto oportunamente, de cómo Iron Maiden tuvo más que ver con el legado de los '70 que con la inmediata y aún reinante cultura punk de entonces.
Pero si nos referimos al heavy metal, tenemos la obligación de hacer algunas precisiones sobre el término.

A pesar de que no existe unanimidad al respecto, la opinión más comúnmente aceptada y probable es la de que la expresión 'heavy metal' (metal pesado) fue introducida por el escritor norteamericano William Burroughs en una novela titulada Nova Express, y utilizada por primera vez con fines periodísticos por un cronista de la afamada revista Creem de Chicago a finales de la década del '60 para designar a ciertas bandas -pertenecientes en su mayoría a la escena de Detroit, como The Stooges, MC5 o Amboy Dukes- cuyo sonido de guitarra hacía evocar vagamente "un entrechocar de metales o el fragor de toneladas de hierro estrellándose contra el suelo". Desde entonces alrededor de 1968- el apelativo se volvió popular, y ha venido usándose ininterrumpidamente hasta nuestros días (aunque en ocasiones las palabras por separado tomaron otros rumbos, como en `heavy rock', 'soft metal', 'black metal', y otras semejantes que en el fondo no son más que "mixtificaciones"). Sin embargo, a mitad de camino (o a fines de los '70 para ser más precisos), cuando las grandes bandas quedaron de algún modo desplazadas y la situación del mercado discográfico se había enrarecido hasta manifestar una total desorientación, el término se había debilitado tanto que al volver a ponerlo en boga grupos como Judas Priest, Motórhead o AC/DC, los nuevos fanáticos creyeron que se trataba de un género flamante y recién bautizado, y se dio origen a una confusión que persiste hasta hoy mismo. A bandas como Whitesnake o Scorpions las llamaron entonces incorrectamente `hard rock', empleando una expresión general para denominar un estilo particular; porque hasta entonces el mundo de la música se había referido al 'hard rock' (rock duro) como a un cameo determinado que se oponía idealmente al 'soft rock' (rock suave, o blando) -término que no existía en sentido estricto, pero que hubiese denominado sin duda al rock más 'comercial' de¡ espectro-.
La intención de estas etiquetas era, por supuesto, diferenciar claramente al aguerrido, salvaje y aparentemente nuevo `heavy metal' de aquel estilo más melódico, rocanrolero y pasible de llegar a ser comercial en cualquier momento. Pero los puntos de contacto eran demasiados y los lazos muy fuertes como para que una separación de esa naturaleza tuviera éxito. Las revistas especializadas de¡ mundo entero siguieron considerando al heavy metal como un género único dentro del rock, aunque con sus diversos estilos. No por nada el nombre de Iron Maiden quedó inscripto en aquel movimiento que arrasó el Reino Unido y luego se propagó a todo el mundo desde 1980 hasta mediados de década: el llamado `New Wave Of British Heavy Metal' (Nueva Ola Del Heavy Metal Británico). La expresión se hizo tan común que se acuñaron las siglas para aludirlo. Si hubo una nueva ola, fue porque existió una anterior del mismo género. Eso sí, un género siempre vigente y siempre extremo donde la fuerza es el ingrediente principal... cuando no el objetivo mismo de su estética.

Todo esto es importante a la hora de hablar de Iron Maiden, ni más ni menos que un producto de su época, en definitiva. Y más si tomamos en cuenta que ha trascendido aquélla y éste es todavía su tiempo, que está vivo y ha superado ya una primera década en la que tuvieron lugar transformaciones profundas y perturbadoras, y continúa firme en los '90, que amenazan con borrar y confundir por completo todos los géneros delineados hasta el presente.
Pero ésta es apenas una de las tantas cuestiones que rodean al fenómeno Maiden, del que, como podrán imaginarse, hay mucho para hablar y no se agota en un libro.

Mientras reunía material para esta crónica, descubrí cabalmente con cuán escasa bibliografía contamos en castellano, no sólo sobre Iron Maiden sino sobre bandas de heavy metal en general. De hecho, toda bibliografía parece consistir en traducciones de los originales ingleses o norteamericanos, y la existencia de escritos elaborados por autores hispanoamericanos se reduce a los artículos de unas pocas revistas especializadas que no se limitan a reproducir los textos publicados por sus colegas en otros idiomas. Lo mismo, sólo que agravado, puede decirse sobre las letras que, específicamente en el caso de La Doncella De Hierro, cuya lírica es muy rica y sugestiva, merecen ser conocidas por los seguidores del grupo que no comprenden el inglés y que apenas esporádicamente tienen acceso a ellas. En especial por las de los primeros dos álbumes, que prácticamente no se hallan impresas, le agradezco a Alejandro Peruffo el haberme acercado varias de ellas. A modo de referencia, deseo enumerar algunas de las fuentes de consulta que se utilizaron para la confección de este trabajo: Ross Halfin/Mick Wall: What Are We Doing This For?; Paul Suter: HM A-Z; Running Free (An Official Biography); Revista Metal Forces (U.K.); Revista Kerrang! (U.K.); Revista Raw (U.K.); Periódico Melody Maker (U.K.); Periódico Sounds (U.K.); Revista Metal Hammer (U.K. & Alemania); Revista Heavy Rock (España); Revista Rock Brigade (Brasil); Revistas Creem y Metal Creem (U.S.A.); Revista Rip (U.S.A.); Revista Metal Mania (U.S.A.); Periódico Rolling Stone (U.S.A.); Revista Riff Raff (Argentina); Revista Rocker (Argentina); Revista Madhouse (Argentina). Naturalmente, hay otras, pero no las tengo enfrente para la oportunidad y por esa razón no las cito.

Se me ocurre que este libro podrá resultarles útil a aquellos que quieran introducirse en la historia y los pormenores de la música de Iron Maiden con un mínimo de documentación. Es por eso que además del cancionero correspondiente, se incluye una discografía esencial y material fotográfico cronológicamente dispuesto de variadas fuentes. Con relación al capítulo referido a la primer visita del grupo a la Argentina, quiero agradecer a los fotógrafos Andrés Violante y Fabián García por el apoyo exclusivo, a Norberto Verea de Heavy Rock & Pop por los reportajes amablemente cedidos, a Frank Blumetti por su desinteresado aporte, y a muchos otros que no menciono para no hacer esta introducción más larga de to que corresponde.

¡Que la Bestia esté con ustedes!...

OCTUBRE D E 1 9 9 2 .


Última edición por Troy McClure el Vie Jun 15, 2007 2:22 pm, editado 1 vez
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:28 pm    Asunto: Responder citando

LA PREHISTORIA

En 1972 Steve Harris soñaba con llegar a ser jugador profesional de fútbol. Y casi llegó a realizar su sueño por partida doble cuando lo convocaron para jugar en las inferiores del club de sus amores, el West Ham F.C.: "No podia creerlo cuando me dijeron que el West Ham estaba interesado. Fue bárbaro, pero catorce años es una edad incorrecta para dedicarse al deporte en serio, porque todo lo que yo quería entonces era tomarme unas cervezas y conocer chicas, lo cual no va muy bien con la práctica del fútbol". Así, la mala suerte y algunas decisiones precipitadas no le permitieron continuar. Vaya uno a saber si el destino no tuvo algo que ver en ello. O acaso su interés por la música ya era entonces demasiado fuerte. "Cuando yo crecía en Londres", declaró alguna vez, "sólo había un escape para los que no querían terminar en una fábrica: tocar en una banda o jugar al fútbol". Se compró un bajo, un Copy Fender Telecaster que le costó 40 libras, y tan pronto como fue capaz de enhebrar un par de notas comenzó a componer. Pero no se conformó. Siguió practicando y perfeccionándose.

Quería llegar a ser tan grande como sus grandes y tener su propia banda. Sentía una admiración declarada por los grupos ingleses que habían puesto la semilla del poder y el buen gusto en la escena de los años '70: Deep Purple, Jehtro Tull, Black Sabbath, Led Zeppelin, Free, Uriah Heep, Thin Lizzy, UFO... Sobre todo UFO y su bajista Pete Way. El joven Steve Harris trataba de no perderse los shows en suelo británico para poder ver en vivo a su máximo héroe. Ya le llegaría el tiempo de conocerlo personalmente.

Steve tenía un compañero de escuela llamado Dave Smith, que tocaba la guitarra. Con él formó su primera banda, y le pusieron Influence. "Cuando empecé", recuerda, "un par de amigos del colegio venían a ensayar a mi casa, y tocábamos muy mal al principio. No éramos muy buenos... sólo hacíamos covers y cosas como ésas". Pero antes de conseguir su primer recital el nombre varió a Gypsy's Kiss (El beso de la gitana), y así se presentaron en el St. Nicholas Church Hall, de Poplar, un pequeño salón de actos dependiente de la parroquia cercana. "No hay mucho que recordar", responde a menudo Steve entre risas evocadoras cuando algún periodista que se tomó el trabajo de bucear en su biografía le pregunta sobre aquel histórico primer concierto, "...y yo no lo llamaría 'histórico"'. Luego de apenas seis shows, Gypsy's Kiss se separó en diciembre del 73 y sus integrantes se perdieron en las tinieblas de las que nunca habían salido. Harris se unió entonces a una banda amateur llamada Smiler que interpretaba una mezcla de rock y boogie y con la cual tomó contacto a través de una revista de música. Para ponerlo en sus propias palabras: "Yo no estaba muy convencido acerca del estilo que practicaban, simplemente pensé 'bueno, para mí es una buena experiencia'. Solamente hubo un problema, y fue que cuando comencé a escribir mis propias canciones ellos no las quisieron tocar porque creían que había demasiados cambios y todo ese asunto. Fue ahí cuando me dije '¡correcto!', y dejé la banda".

Adrian Smith y Dave Murray, que más tarde constituirían una de las duplas más afamadas del rock duro, crecieron como vecinos en el barrio londinense de East End. Y compartieron, o mejor dicho, descubrieron juntos el amor por la música pesada. La primera guitarra de Murray fue una Woolworth Top 20, que luego pasó a ser la primera guitarra de Adrian. Cuando tenían trece y doce años de edad respectivamente, hicieron su primer debut en público tocando canciones de Marc Bolan (T. Rex) también en un ínfimo salón parroquia¡ de la zona. La primer banda concreta en la que intervinieron se llamaba Evil Ways (Caminos perversos). Después terminaron la escuela y se mudaron, cada uno por su cuenta, al otro lado de Londres, donde era más cómodo practicar y conseguir banda. Dave abandonó Evil Ways y, entre otras cosas, audicionó para Warlock (Hechicero -no confundir con la agrupación alemana del mismo nombre-). El vocalista de aquella banda minúscula se llamaba Dennis Wilcock, había cantado en Smiler, y fue el nexo entre Dave Murray y Steve Harris.

Fue todavía en Smiler, que el bajista compuso "Burning Ambition". Por entonces se dio cuenta de que el momento de formar su banda propia y definitiva había llegado.
En la Navidad de 1975, Steve Harris puso el primer ladrillo para la edificación de su sueño... Y lo bautizó IRON MAIDEN.
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:29 pm    Asunto: Responder citando

LA NUEVA OLA

Los entretelones previos al nacimiento de cualquier megabanda que sale de la nada son siempre semejantes. Un puñado de chicos que se conocen y después de infinidad de marchas, contramarchas y desencantos logran establecer una formación medianamente confiable, consiguen sus primeros recitales, escriben sus primeros temas y se foguean lo suficiente como para continuar la lucha en uno de los negocios más duros que existen. Sólo el esplendor triunfante del presente arroja luz sobre ese pasado oscuro y falto de interés. Pero un día algo ocurre, los recomienda un amigo influyente para telonear a un grupo grande frente a más de mil personas, o el demo que grabaron (lega a manos de un conocido productor, o la radio difunde una canción cualquiera y de inmediato la pide todo el mundo. Es como un acontecimiento mágico, al mismo tiempo esperado e imprevisto. La banda trabaja fuerte para lograrlo, y finalmente el esfuerzo empieza a rendir sus frutos. Hasta ese punto, todas las historias se parecen, incluso en el hecho de que contarlas suele resultar poco estimulante.

Sin embargo, aunque el argumento es siempre el mismo, el público no quiere privarse nunca de ese primer acto porque allí es donde se lo pone al tanto de la época, el sitio, y las circunstancias de la obra. Y enterarse de cuál será el contexto en el que se moverán los protagonistas de la obra, eso sí tiene atractivo.

En nuestra pequeña historia, la acción se desarrolla en Inglaterra durante el último lustro de la década del '70. Una Inglaterra en plena desorientación política que alberga a una sociedad eminentemente conservadora a punto de enfrentarse con profundos cambios sociales. De algún modo, aquella maravillosa utopía de los primeros '70 pareció haberse agotado. El intento por elevar el rock a las más altas cumbres artísticas imaginables sin reparar en convenciones ni concesiones había tenido éxito; la bandera fue clavada en las nieves eternas y allí permanece desde entonces, visible pero inalcanzable en el picacho azul, al borde del cielo. Pero la aventura había terminado. La música progresiva se encontraba en franco retroceso en 1975, incapaz de producir otro Pink Floyd, otro Yes, otro Emerson, Lake & Palmer u otro Genesis; y aún las obras más recientes de éstos no eran tan magníficas como las anteriores. La industria musical tuvo mucho que ver en ello. El rock pesado padecía un cierto estancamiento a la expectativa de los movimientos de sus máximos exponentes: Zeppelin, Purple y Sabbath, por entonces bastante desgastados por los conflictos y las presiones. Y aunque siempre hubo bandas disponibles para un recambio, éste nunca se produjo cabalmente debido a que el peso creativo de aquellos monstruos era lo suficientemente desmedido como para resistir y aún poner en ridículo cualquier comparación.

Había una crisis que ganaba en todos los flancos de la escena musical. Y la crisis había comenzado en 1973 con el embargo petrolero de los Países Arabes a Occidente. Los discos y cassettes se fabricaban a base de derivados del petróleo, por lo tanto fue la industria discográfica una de las que más sufrió la carestía. O mejor dicho, los artistas. Sin petróleo había que reducir la producción de discos, y al reducir la producción sólo hubo vinilo disponible para los grupos exitosos y para los pocos nuevos cuyas ventas fueran seguras. Durante los últimos meses de 1974 el comercio con Medio Oriente ya se, había reestablecido por completo, pero las consecuencias para el mundo artístico resultaron catastróficas. Fue el fin de la experimentación como proyecto masivo y de alcance popular.
En ese contexto musical, en efecto, crecieron los muchachos de Iron Maiden como adolescentes ávidos de un sonido que los hacía (según la expresión que daría luego título a uno de sus álbumes más famosos) 'esclavos del poder'.

Llegados a este punto, no obstante, la desazón general era grande, y los huecos, difíciles de llenar. Parecía como si las figuras que agotaban sus localidades en estadios inmensos no tuvieran, en realidad, nada nuevo para decirle a la juventud rockera. "Todo era décima-copia-de-Zeppelin o décimacopia-de-Elton John", según lo ponía Tommy, del grupo neoyorquino The Ramones. El advenimiento del punk tomó al mundo por sorpresa, y su furor en las Islas, epicentro máximo de la movida, se volvió incontenible. Los pelos largos al viento que otrora fueron símbolo de rebeldía ahora representaban, de la noche a la mañana, el aburguesamiento del rock. Y fueron sustituidos por los cortes inauditos, extravagantes, grotescos, de la fauna punk. El Londres de 1976 vio sus tradicionales calles poblarse de adolescentes rabiosos que bebían cerveza y fumaban en las esquinas vestidos de harapos pintados y cuero; calzados con gruesos borceguíes; teñido el cabello de rosa, y verde, y anaranjado; peinado con gel para darle forma de punta, de estrella, de cresta; tachonadas sus ropas con imperdibles, tapitas de gaseosa y hojas de afeitar. La atmósfera de los clubes se inundó de una música cruda y rudimentaria que no sabía de sutilezas ni de esperanzas. ¿Una vuelta a los orígenes o un retroceso evidente?: Nunca se hallará una respuesta que satisfaga a todos.

La cuestión es que la euforia del punk duró muy poco. Su filosofía de nihilismo y autodestrucción no dejaba margen para manifestaciones duraderas. Las secuelas, por el contrario, sí fueron prolongadas. En 1977 la crema del punk británico no sólo mostraba signos de clara decadencia sino que se hallaba al borde mismo de la desarticulación; pero la moda continuaba debido a que las grandes compañías que antes lo habían negado ahora se interesaban en el punk con toda su maquinaria promocional a punto y, como siempre, a destiempo. De cada diez bandas que surgían en la escena inglesa, nueve se proclamaban punkies; monopolizaban los lanzamientos discográficos y la atención de la prensa, y copaban los clubes. El punk no tardaría en engendrar un descendiente directo, emparentado asimismo con el pop; fue la llamada 'new wave'.
Mientras tanto, algo muy diferente se estaba gestando por debajo de aquella menguante excitación. Hubo una camada completa de jóvenes que jamás logró asimilar la energía ramplona del punk rock. En todo caso, añoraban otro tipo de energía, acaso más contundente y refinada. Extrañaban el esplendor de aquella música vibrante y orgullosa con la que habían crecido. Eran chicos que provenían de familias trabajadoras y barrios modestos. Sus inquietudes tenían que ver, de algún modo inexpresable, con el humo de las fábricas y la cerveza tibia en el pub. Con las gestas heroicas, también, y las visiones del Apocalipsis. Con el acorde o el grito de venganza que podría transportarlos en un instante hacia las regiones lejanas del poder y la gloria.
Esos chicos veneraban a los monstruos sagrados del rock pesado británico y, naturalmente, usaban el pelo largo.
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:30 pm    Asunto: Responder citando

LA HISTORIA ANTES DE LA HISTORIA

Iron Maiden hizo su primera presentación en vivo en un boliche llamado Cart And Horses, en Stratford, East London. Un vistazo a la formación del grupo por aquellas épocas resultaría insólito hasta para el fan más acérrimo. Apenas la obvia presencia de Steve Harris toma familiar el asunto; por lo demás, los nombres de Paul Day (voz), Dave Sullivan y Terry Rance (guitarras) y Ron Rebel (batería) no conmueven la memoria de nadie. Y parece increíble considerar que se sucedieron nada menos que seis formaciones diferentes antes de que Iron Maiden grabara su primer simple. Pero, aunque sea, la segunda de ellas incluía a Dave Murray; y también al vocalista Dennis Wilcock, que había tocado con él en Warlock y fue quien lo introdujo en la banda. De cualquier modo, Dáve la abandonó luego de apenas seis meses para integrar el grupo Urchin que lideraba su buen amigo Adrian Smith, y que (legó a editar dos singles para el sello DJM en 1977 y 1978 respectivamente. "Aquellos primeros tiempos en los pubs y clubes fueron muy divertidos", rememoraba Murray once años después. "Entonces te levantabas a las siete de la tarde, te tomabas unas cervezas con los amigos y empezabas a montar tus cosas con todo el material para el escenario. Te metías en el baño para cambiarte y siempre había gente meando. Ahora es casi lo mismo, pero no nos tenemos que cambiar en los baños".

Verdaderamente se presentaban en aquellos locales minúsculos, pintorescos, subterráneos, anunciándose con slogans como "Los reyes del East End", o "Aggressive bloody shock rock". Aquellos tempranos shows incluían ya futuros clásicos de la banda: "Prowler", "Transylvania", "Iron Maiden", "Innocent Exile" y "Buming Ambition" (que luego sería lado B del primer simple grabado para EMI en febrero de 1980) a la cabeza. Harris llegó a mencionar que si el grupo era tan inestable se debía a que los músicos se iban cansando de cargar sus instrumentos, de montar y desmontar ellos mismos los equipos después de trabajar en sus ocupaciones todo el santo día, y terminaban largándose. Pero seguramente hubo otras cosas de por medio. A principios del '77, los muchachos habían decidido que incorporar un tecladista a la banda sería beneficioso. Pusieron un aviso en el famoso periódico musical Melody Maker y reclutaron a un chico de Bristol llamado Tony Moore.
Luego de tan sólo un único concierto se dieron cuenta de que no funcionaría. El teclado le restaba a la banda cierta fluidez vital que no debía perderse. Pero la partida de Moore arrastró también al por entonces guitarrista Terry Wapram, que sostenía no poder tocar sin el apoyo de un organista.

Fue entonces, en la primavera de aquel año, cuando a Steve Harris se le puso en la cabeza que quería a Dave Murray de vuelta en Iron Maiden. Lo localizó, como era de esperarse, en un recital de Urchin, y en el curso de aquella noche lo persuadió para que retornara. Ciertamente, la banda estaba desmantelada. El guitarrista Rob Angelo se había marchado ya al seno de Praying Manos, mientras que el batero Ron Rebel (más tarde reconocido por sus trabajos con Bernie Tormé y John McCoy) había dejado su lugar al enigmático Thunderstick. Sin embargo, el reingreso de Murray no mejoró las cosas a corto plazo. Era evidente que no se entendía con el cantante Dennis Wilcock; después de todo, por una pelea con él abandonó esa primeiá vez la banda. Pero en esta ocasión fue Wilcock el que se marchó, y lo siguió Thunderstick para unirse a Samson (una banda que mucho tendría que ver con ¡ron Maiden a corto plazo).
La más inmediata incorporación resultó ser la del baterista Doug Sampson, que ya había tocado con Steve en Smiler. Como trío, se pasaron los siguientes seis meses buscando un frontman con la presencia necesaria para conducir en vivo a Iron Maiden.

Paul Di'Anno (ex Bird Of Prey) hizo su debut el 31 de diciembre de 1977 en el Ruskin Arms de High Street North, East London. El corazón de Maiden había quedado formado de ese modo, y a partir de entonces su actividad fue tocar y crecer. Su circuito, naturalmente, no era muy amplio. No podía serlo tomando en cuenta que la gran mayoría de los locales disponibles les cerraban las puertas en la cara cuando se enteraban de que lo suyo era heavy metal. Y a pesar de que la expresión cobraba un significado más intenso a cada momento, las exigencias de los dueños de clubes y salones resultaban, según hacía notar el propio Harris, humillantes.

Algunos no sólo les imponían un cambio de apariencia, sino que hasta llegaban a sugerir que su música debía transformarse notablemente para poder acceder a una simple función. A Harris, cualquiera de las dos cosas le parecía una especie de traición a sus sentimientos. Las compañías grabadoras que los contactaban a menudo lanzaban su propuesta de este modo: "Les damos un contrato si se cortan el pelo y se vuelven punks". Steve se mantuvo firme y resistió las tentaciones con el desprecio merecido.

Esa actitud, no obstante, le atrajo al grupo algunos beneficios inesperados y aún inmediatos. Por ejemplo, el trabar una invaluable relación con Rod Smallwood, quien se convertiría en el manager de toda la vida para Iron Maiden, como un integrante más. Sucedió en el '79. Le habían dado buenas referencias del grupo, y el demo que le alcanzaron llegó a entusiasmarlo. "Hablé con él por teléfono", dice Steve rememorando el primer contacto, "y cuando finalmente vino a una actuación tuvimos un pequeño lío con el pub y no tocamos. Yo no sabía ni qué cara tenía y él mismo se presentó. Sucedió en un pub llamado The Windsor Castle. La segunda vez que vino Rod fue una vuelta que a Paul lo arrestaron, y acabamos haciendo un set instrumental tras los primeros minutos. Algo ridículo". Sin embargo, algo habría visto en ellos el viejo zorro, porque desde entonces nunca más se les despegó.

En diciembre del '78, ¡ron Maiden grabó su primer demo de tres canciones en los Spaceward Studios de Cambridge. Le enviaron la cinta a Neil Kaye, disc-jockey de Soundhouse, principal reducto heavy de la época, que empezó a pasar "Prowler", luego "Invasion", y más tarde el propio "Iron Maiden". La repercusión, aunque a escala tan modesta, fue tremenda e instantánea.
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:31 pm    Asunto: Responder citando

MARAVILLAS EN CIERNES

La Inglaterra de 1979 ya no era la misma del '77. En dos días, por increíble que a menudo nos parezca, cambian modas, tendencias, destinos y mentalidades con una prisa ;, facilidad irrespetuosas. ¡Qué no ocurrirá en dos años!... El punk había mutado a hardcore y se refugiaba en el underground para lamerse las heridas y ponerse a cubierto de un éxito no deseado ni buscado. El furor de la música disco se había disipado (¡aleluia, aleluial) hasta casi recluirse en la penumbra hipócrita de las discotecas. La new wave era el mesías del momento.

Pero la costa no estaba libre de moros ni mucho menos. Había signos de un nuevo cosquilleo en el ambiente. Cierto tipo de rock volvía a sonar en los clubes nocturnos... y convocaba gente. Las bandas que perseveraron estaban ahí para recoger los primeros frutos después del largo invierno. Estaba UFO, Thin Lizzy, Motórhead, el pujante Judas Priest, el pomposo Magnum, un Led Zeppelin que finalmente regresaba, y un puñado de promesas desconocidas diseminadas por los clubes más insignificantes del país a la espera de sus grandes oportunidades. Su música era una suerte de legado, pero traían consigo nuevos códigos, vestimentas endurecidas como las caparazones de aquellos animales que hibernan y un brillo filoso en la mirada. Reflejaban el semblante del carnívoro agazapado en las sombras.

Pronto a invadir la carretera estaba el poderoso Saxon envuelto en su mística de truenos y motocicletas; las adolescentes fantasías de Def Leppard pugnaban por desatarse; el exquisito brillo de Diamond Head latía aún en las tinieblas. Y otros muchos como Samson, Vardis o Angel Witch aguardaban el momento. Entretanto, el número de seguidores crecía, y una mínima porción de la prensa había comenzado a tomar noticia del fenómeno en puerta.

Para Iron Maiden lo ocurrido en el Soundhouse fue fundamental. Consiguieron buenas fechas en el club Kingsbury, y las aprovecharon. Los dueños de otros clubes suavizaron de inmediato su negativa a presentar los shows de Maiden, y eso le permitió al grupo trabajar regularmente y pasar, en poco tiempo, de pubs a salones. Resolvieron incorporar otro guitarrista; verdaderamente el sonido de la banda lo requería. Tony Parsons pareció ser el más indicado.

Pero la decisión que los catapultó al descubrimiento popular fue la de lanzar los tres temas del demo como un simple autofinanciado a través de su propio sello. El plástico se tituló apropiadamente The Soundhouse Tapes y vio la luz en noviembre de aquel mismo año. En apenas diez días vendieron por correo toda la primera edición, un total de cinco mil copias. Nada tendría después de entonces el mismo color.

Steve Harris recuerda cuánto bregó por una fecha en el mítico y tradicional Marquee: "Intenté montones de veces conseguir una actuación allí a través de mi cuñado, porque trabajaba en una empresa de alfombras en la esquina, y luego también a través de otra gente, pero no habia caso, ni mostrando el demo. Finalmente Rod se las ingenió con el simple en la mano

En diciembre ya firmaban para la EMI inglesa, tras descartar a las otras grabadoras que los asediaban. En poco tiempo, el predicamento que generó la Doncella superó las expectativas más optimistas. ¿Qué misterio irradiaba Maiden para generar tan de repente aquel cúmulo de reacciones?. "Pienso que teníamos un aire llamativo, es todo lo que puedo decir", intenta responder Steve. "Creo que las canciones eran duras, y teníamos una cierta agresividad y un querer hacer bien las cosas. Aún mantenemos aquellas características, pero en esos días era como algo mágico, el público estaba tan metido...".
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Troy McClure
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Registrado: 02 Feb 2007
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:33 pm    Asunto: Responder citando

EL PRIMER REPORTAJE

Pero antes de que EMI los contratara -es decir, un par de semanas antes- y como para corroborar su incipiente popularidad, tuvieron su primer encuentro con la prensa grande. El medio en cuestión fue Sounds, un periódico musical de la época mucho más progresista que el resto. Tiempo atrás, un cronista responsable de cubrir cierto recital en el club Music Machine que incluía a Angel Witch y Samson, además del propio Iron Maiden, tituló su artículo "The New Wave Of British Heavy Metal: Part One". Ese mismo periodista, Geoff Barton, mentor de la expresión que a partir de entonces fue moneda corriente para designar la movida y más tarde editor de la famosa revista Kerrangl, fue el elegido para conducir aquel reportaje señero. Ocurrió en un pub de Covent Garden, a la vuelta de las oficinas de Sounds.

Con él se presentó también un joven fotógrafo de creciente reputación, ganada en su mayor parte por las coberturas exclusivas que comenzaba a realizar con UFO, trabajando mano a mano con la banda, y que en el futuro se convertiría en una figura familiar, durante las agotadoras giras de Maiden, en los camarines, las habitaciones y los escenarios, preservando las imágenes del grupo para la posteridad. Me refiero a Ross Halfin, quien comentaba de este modo aquella primera experiencia: "No sé si era porque se trataba de su primer reportaje y sesión fotográfica para un periódico musical, o porque Rod (Smallwood) les había dicho que se quedaran quietos y lo dejaran manejar las cosas a él; la cosa es que estaban inmóviles en sus asientos y se comportaban con modales suavísimos... a excepción de Rod, que nunca se queda quieto". El propio Geoff Barton, a pesar de su entusiasmo por las bandas que estabari emergiendo, admite recordando aquella ocasión que jamás hubiera soñado siquiera que esos tipos llegarían a tocar en Donington como acto principal antes de que los '80 se extinguiesen. De ahí el valor de este reportaje y el motivo por el cual reproducimos literalmente el núcleo del mismo a continuación.

Steve Harris habla primero acerca de la inspiración de llamar al grupo `Iron Maiden':
"¿Viste alguna vez la película El Hombre De La Máscara De Hierro?", pregunta. "Bueno, yo la vi en la televisión y fue entonces cuando se me ocurrió el nombre. Aunque, estrictamente hablando, creo que la 'doncella de hierro' es en realidad un artefacto de tortura más perverso..., vos sabés, una caja de metal con esos clavos fijos adentro, que si la ajustás a la cabeza de alguien lo acribillan. Muy desagradable".

Pero un sensacional nombre para una banda de heavy metal, igualmente.
"Pienso que sí. En la medida que no pienses acerca de las infortunadas conexiones con Margaret Thatcher".

¿Qué te motivó a formar una banda de heavy metal en un tiempo en el que la new wave era la única cosa que funcionaba?.
"Era sólo algo que quería hacer. No podría haber formado nunca una banda punk... Eso hubiera ido en contra de mi religión".

Sí, pero debés admitir que no fue el más astuto de los movimientos, dada la presunta atmósfera 'revolucionaria' de la época. Después de todo, no podían conseguir ningún lugar...
"Eso realmente no me preocupaba", interrumpe Harris. "No me sentía para nada deprimido al respecto, quiero decir, está todo en la música, ¿no?. De acuerdo, nos resultó difícil al principio encontrar lugares, pero una vez que empezamos a tocar en el Ruskin y sitios como ése descubrimos que éramos capaces de meter mucha gente... gente como nosotros a la que le gusta el heavy metal y no quería saber nada de la new wave. O sea, yo fui a ver bandas como Judas Priest o Lone Star en el pico del punk y se las arreglaban para vender lugares como el Hammersmith Odeon. Había todavía miles de pibes enganchados con las bandas, sólo que la prensa no lo tomaba en cuenta o no escribía al respecto. Estaba 'fuera de moda' o `no tenía onda' sacar algo de heavy metal".

Paul Di'Anno ofrece su punto de vista: "Los medios han cambiado realmente en los últimos años. Los periodistas que se copaban con Fairport Convention se matan ahora con The Clash, se la pasan alterando sus gustos para mantenerse al día. Yo no le veo el sentido. Deberías aferrarte a la música que te gusta, mantenerte fiel".

Ustedes se consideran obviamente parte de la Nueva Ola Del Heavy Metal Británico...
Di'Anno otra vez: "Sí, pero de nuevo es cosa de la prensa, ¿no?. Como Steve iba diciendo, yo no sé si alguna vez el heavy metal dejó de estar. Sino que ahora que el punk se murió un poco la gente está empezando a engancharse y a darle al metal un poco más de atención",

¿Qué hay acerca de su decisión de editar el demo como su propio simple?.
"Es una pieza para coleccionistas, ¿no?", proclama Harris inmodestamente. "No, es que tanta gente nos había estado escribiendo acerca de él que lo menos que podíamos hacer era sacarlo. No es gran cosa... los chicos lo querían, no solamente los chicos del Bandwagon, el Ruskin, el Music Machine, sino de todo el país... así que lo imprimimos. No será publicitado ni nada por el estilo. Estará disponible para la gente que lo quiera".

Al momento de redactar esto, la mayoría de los Iron Maiden todavía tiene ocupaciones diarias. Harris es diseñador gráfico (ya le dio buen uso a sus talentos y diseñó un logo de 'Iron Maiden' para el sello grabador), Di'Anno es ingeniero para BP, Murray trabaja como vendedor en una tienda en Hackney, Sampson arregla máquinas expendedoras de cigarrillos y Parsons decora vidrieras. Pronto, sin embargo, esperan convertirse en heavy metalúrgicos de tiempo completo... aunque el jovial Dl'Anno en particular se muestra muy receloso de permitir que la banda lo absorba y se convierta en algo demasiado serio.
"Por el momento subimos al escenario y nos divertimos", dice, "y yo detestaría que nos volviésemos muy aplicados y ansiosos. Quiero decir, yo me caigo de culo, hago jodas... y de eso se trata, ¿no?".

Ajá. Y después de todo no hay muchas bandas que permitan a un guitarrista imaginario 'tocar' con los músicos en vivo.
"Ah, sí, eso es gracioso, realmente gracioso", se ríe Di'Anno, "Rob es un lunático y él sería el primero en admitirlo. Es también un tipo macanudo. Algo brillante. Yo solía hacerlo, agarraba una raqueta, posaba frente al espejo del dormitorio y me preocupaba por si alguien me descubría o no. Es como fingir, está bien".
Pero si Iron Maiden se convierte en una banda grande, ¿piensan realmente que podrán mantener esa actitud de 'vamos a joder' y no ser encandilados por el estrellato?.
"No veo porqué no", dice Di'Anno. "En mis ratos libres voy a ver jugar al West Ham y me comporto como un maldito hooligan, no veo porqué tiene que cambiar. Es como AC-DC, ¿verdad?. Se volvieron exitosos pero todavía se las arreglan para manténerse honestos y comportarse como tipos comunes. Son asombrosos, son esa clase de banda directa y honrada. Quiero decir, mirá a ese cantante Son Scott. No encontrás muchos individuos que salgan a hacer punta en una banda cubiertos de tatuajes; un maldito bebedor de cerveza, también, ¿me entendés?. Y yo me voy a asegurar de que todo continúe de este modo".

Sounds, Octubre 27, 1979.
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:34 pm    Asunto: Responder citando

LA BESTIA DESPIERTA

Aquella banda que hizo su reputación tocando en los boliches del East End con una mascota de cartón llamada Eddie y un falso guitarrista que salía a divagar en los últimos temas creció desmesuradamente, en apenas unos meses, como una bola de nieve.

La primer gira como acto principal a través del Reino Unido comenzó con el mes de noviembre y duró hasta la Navidad. Una semana antes de cumplirla, Tony Parsons abandonó el grupo; era una decisión que se veía venir. Las presiones de una carrera tan fuerte como inminente se hacían sentir. Ya estaban en marcha las sesiones para registrar el álbum debut, y la frecuencia y responsabilidad de las presentaciones exigían redoblada dedicación. Adrian Smith fue la posibilidad más inmediata. Lamentablemente, estaba todavía muy enganchado con Urchin, y, en definitiva, el puesto le fue ofrecido a Dennis Stratton.
Por otra parte, el baterista Doug Sampson también se vio forzado a dejar su lugar por razones de salud. Las giras, al parecer, no eran trabajo fácil para la banda. Clive Burr, que había batido los parches para el grupo Samson (donde irónicamente sería reemplazado por el viejo batero de ¡ron Maiden, Thunderstick) iba a dejar una marca imborrable en la música de ¡ron Maiden con su peculiar estilo. En una banda cuyas guitarras se concentraban a menudo en punteos a dúo y otros artificios, era muy importante conformar una base que rellenara poderosamente los espacios; el bajo galopante de Harris encontró su perfecta contraparte en el redoble atronador y constante de aquel rubio y tímido verdugo que llegó a tiempo para grabar el primer gran testimonio vinílico de la Doncella.
EMI lanzó en febrero de 1980 el single "Running Free/Burning Ambition" y en mayo "Sanctuary", que causó fuerte controversia debido a que la tapa mostraba a Eddie, la mascota de Maiden, asesinando a Margaret Thatcher por arrancar un afiche de la gira de ¡ron Maiden. El dibujo fue objeto de censura y la prensa propulsó el escándalo habitual en estos casos. El simple, naturalmente, se convirtió en un éxito. Ya estaba preparado el camino para lanzar el álbum debut, que fue titulado, con la debida propiedad y sencillez, Iron Maiden.

La historia de Eddie comenzó de una forma tan truculenta como el personaje mismo. Dennis Wilcock, uno de los primeros guitarristas del grupo, solía meterse una espada en la boca durante los conciertos y vomitar sangre falsa que guardaba en unas cápsulas detrás de las encías. Cuando Wilcock se fue de la banda, el hombre que manejaba las luces de Maiden (Dave Beasley, por si a alguien le interesa el nombre) fabricó un decorado con el logo pintado y un rostro cadavérico que escupía sangre por la boca a través de un dispositivo hecho a partir de un tanque de buceo. Más tarde se implementó una versión más grande de aquella cara, que incluía ojos que se encendían y apagaban y humo rojo que fluía de la boca, semejante a la que aparece en la contratapa de Iron Maiden. El dibujante Derek Riggs fue el encargado de darle a Eddie un cuerpo en el arte de tapa de aquel simple y luego en el álbum. Pero la primer presentación de Eddie en tres dimensiones sobre un escenario se produjo durante cierta legendaria gira británica en la primavera de 1980. Desde ese momento, el destino de Eddje fue tan apasionante como tortuoso; se transformó en el símbolo más reconocible del grupo y sus mutaciones conformaron un curioso derrotero con significado propio.
A fines de aquel año, uno después de haber firmado para EMI, ¡ron Maiden tenía ya un simple en el Top-40, un álbum en el Top-5, y 137 conciertos realizados en nueve países europeos diferentes, 109 de los cuales tuvieron lugar en Gran Bretaña. Fue lo que se llama un ascenso meteórico. Primero como soportes de Judas Priest, y luego en Europa continental como teloneros de Kiss, no tardaron en establecerse como las nuevas promesas en el panorama pesado del Viejo Mundo.
El fotógrafo Ross Halfin, que los acompañó a todas partes, asegura que aquel éxito inicial no cambió en absoluto el carácter sencillo de esos muchachos de barrio: "Ellos siempre fueron tipos con los pies en la tierra, igual que yo; creo que por eso siempre nos llevamos bien. Recuerdo que cuando conocí a Steve Harris le dije que se viniese a un show de UFO y que yo lo llevaría al backstage para presentarle a la banda. El héroe número uno de Steve había sido, desde siempre, Pete Way. No mucho después de conocer yo a los Maiden, UFO hacía dos noches en el Birmingham Odeon que yo tenía que cubrir, así que le pregunté a Steve si quería venir. ¡No tuve que preguntar dos veces!. Compró un boleto de tren ese mismo día, nos encontramos en la escalinata del Odeon, y yo lo llevé adentro para que conociera a Pete Way. Recuerdo que Pete quedó tan impresionado con ese pibe que había hecho todo el viaje desde Londres sólo para verlo, y que además tenía su propia banda y era un tipo agradable y auténtico, que dejó que Steve se quedase presenciando el show a un costado del escenario, y luego le pagó un cuarto de hotel para que pudiese compartir algunos buenos momentos aquella noche, más tarde, junto a la banda. Fue todo muy agradable, y pienso que Steve jamás lo olvidó...".

En efecto, cuando algún periodista lo interroga acerca de la paciencia y atención del grupo para con sus fans, el bajista suele traer a la memoria aquel imborrable encuentro que marcó su sensibilidad de adolescente rockero.
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:34 pm    Asunto: Responder citando

EN LA MIRA DE LOS ASESINOS

Dennis Stratton dejó Maiden a raíz de las tan mentadas "diferencias musicales". Doce años más tarde, Steve declaraba: "No lo veo desde hace mucho. Oí que estaba tocando con su banda R.D.B. nuevamente, en un estilo Luther Van Dross. Y sé que él siempre fue un fan de los Eagles, pero de esto hace mucho tiempo. Tampoco hay malas historias entre nosotros". En realidad, las dos únicas bandas para destacar en la carrera posterior de Dennis Stratton fueron tan metálicas e inglesas como Iron Maiden, pero jamás adquirieron una repercusión considerable. Me refiero a Lionheart y, ya a fines de los '80, la recompuesta Praying Mantis.

Adrian Smith habla sido la opción lógica antes y volvería a serla ahora. 1981 presenció la edición de Killers (Asesinos), el segundo álbum de la banda, producido por el célebre Martin Birch, de reconocida experiencia con monstruos como Deep Purple. Maiden añadió a su colección de clásicos gemas como "Wrathchild", "Killers" o la mayúscula "Murders In The Rue Morgue"; y un Eddie de sonrisa feroz que vagaba por calles nocturnas y suburbanas, hacha sangrante en mano y víctima al pie, presidía la masacre sonora desde la tapa. El disco detonó la primera gira mundial de la banda, la Killer World Tour, con preparativos escénicos más ambiciosos, que incluyó Gran Bretaña, toda Europa continental, Japón, Estados Unidos, Canadá, y un recorrido total de quince países en ocho meses. De Japón, como no podía ser de otra manera, salió un testimonio en vivo: Maiden Japan, grabado en Nagoya. Al final de la gira, Paul Di'Anno se confesaba cansado del heavy metal y de todo lo que lo rodeaba, y decidió abandonar el grupo.

A decir verdad, la desvinculación no fue así de unilateral ni de instantánea. Por el contrario, la venía anunciando de algún modo desde hacía tiempo con su carácter errático e inconstante, que luego quedó corroborado en los proyectos solistas que encaró. Se percibía una cierta fatiga y desinterés en Paul, claro está, pero los demás ya estaban al tanto de que si querían crecer necesitaban de un impulso extra que Di'Anno no poseía. Les hacía falta un cantante más poderoso, un frontman más dinámico y eficaz; una imagen más comprometida con la música a la altura de la banda, con un perfil más arquetípicamente metálico y romántico que la lánguida y desorientada personificación del pelicorto Paul Di'Anno. La respuesta a esas expectativas no tardaría en llegar.

Es llamativo el hecho de que a ningún integrante, anterior o actual, le fue jamás del todo bien fuera de Iron Maiden. No hablemos de los iniciales que se perdieron en el olvido; si hacemos un breve recuento de antecedentes nos encontramos con que Clive Burr pasó por innumerables bandas menores sin mayor suerte, lo mismo que Dennis Stratton, o que Adrian Smith no concitó demasiado interés con su proyecto A.S.A.P. (habrá que esperar a que la nueva intentona con The Untouchables vea la luz para obtener más datos), o que Bruce Dickinson a duras penas podría jactarse del éxito de su incursión solista.

En cuanto a Paul Di'Anno, comenzó armando el grupo Lone Wolf, que luego fue conocido simplemente por el apellido de su líder, y grabó así un álbum a comienzos de 1984, apenas recordado por su enfoque ligero y desoladora mediocridad. El segundo intento se llamó Battlezone, y llegó a producir dos discos, el primero de los cuales, Fighting Back, tuvo aceptable acogida. Hubo un ambicioso proyecto en el camino llamado Gogmagog (montado por Jonathan King para registrar un EP en el sello Food For Thought) que incluía también al ex Del Leppard Pete Willis, Neil Murray (Whitesnake, Black Sabbath, etc.), los propios Clive Burr y Dave Murray, y un nombre que luego sonaría fuerte en el campo de ¡ron Maiden: Janick Gers, que había sido violero de Gillan y militado en White Spirit. A fines de los '80 se incorporó fugazmente a Praying Mantis, donde junto con los hermanos Troy tocaba Dennis Stratton.

Actualmente, volvió a formar una banda y la llamó Killers; su único disco de estudio hasta el momento, Murder One, no despertó las expectativas deseadas. Recientemente, un periodista británico lo interrogó con desusada acidez: "¿Pensás salir de una vez con este proyecto, o acaso tu destino es recrear en vivo los temas que hiciste en Maiden para siempre?". La respuesta, desde luego, fue una evasiva.
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:35 pm    Asunto: Responder citando

CAPITULO VIII
EL APOCALIPSIS


Durante su visita a Buenos Aires, Bruce Dickinson decía frente a los micrófonos de Heavy Rock & Pop: "Yo cantaba en un grupo llamado Samson, estaba tocando en el festival de Reading en Londres, en 1980, y Steve me fue a ver. Con Samson grabé dos álbumes y tuvimos muchos problemas; y después de dos años no me estaba llevando muy bien musicalmente con ellos. Yo ya conocía a ¡ron Maiden desde hacía bastante, habíamos hecho giras juntos; ellos sabían cómo cantaba yo y yo estaba al tanto del estilo musical de ellos: me recordaban un poco al Deep Purple clásico, el mismo sentimiento. Purple era una de mis bandas favoritas, así que yo solía ver a Iron Maiden y pensar que me gustaría cantar con ellos. Entonces un día Steve me preguntó si quería entrara ¡ron Maiden".

Dickinson respondió que sí, naturalmente. Nacido el 7 de agosto de 1958, se unió a su primer grupo a los diecisiete años en el Sheffield donde creció, y luego integró otras bandas menores en Londres (Speed, Xero, The Shots, etc.). Pero en junio del '79 ingresó a la banda de Paul Samson y comenzó su historia grande junto al bajista Chris Aylmer (luego en Rogue Male) y al baterista Thunderstick (el mismo que tocó en Maiden), que por aquel entonces tocaba con una capucha para atraer un cierto misterio sobre su persona. Los dos álbumes que llegó a registrar fueron Head On y Shock Tactics, más una recopilación posterior con algún tema inédito: Head Tactics. Claro que en aquel entonces se hacía llamar Bruce Bruce, "porque así la gente lo coreaba mejor".

Dickinson ensayó apenas dos semanas y salió de excursión con la banda en octubre. En noviembre se presentaron en el Rainbow Theatre de Londres: hasta los viejos fans que deliraban con Di'Anno y no querían saber nada de cambios debieron reconocer que el chico nuevo tenía lo que había que tener. La banda ya estaba preparada para grabar su testimonio definitivo para la historia del metal. En abril de 1982 aparece The Number Of The Beast (El número de la bestia). Hasta ese momento, ¡ron Maiden era famoso en Inglaterra y apreciado en Europa y Japón, pero el resto del mundo apenas si tenía alguna pálida noticia del grupo. A partir de la edición de aquel portento discográfico, la Doncella De Hierro se convirtió instantáneamente en la banda heavy más poderosa del planeta, con ocho himnos que celebraban sus hazañas. Ya desde el maduro arte de tapa de Derek Riggs, la sonrisa diabólica y la mirada vacía y llameante de Eddie helaban la sangre. Fue una revolución.

Acaso parte de la culpa la tuvo el devastador video clip preparado para "Run To The Hills", donde se intercalaban imágenes de una viejísima película de batalla entre indios y colonos norteamericanos con la vertiginosa performance de la banda. Recuerda Bruce: "El video lo filmamos con esa ropa que nos sugirió Rod (Smallwood). La campera que llevaba yo en 'Run To The Hills' me la compré porque me recordaba de algún modo a Robin Hood; era una campera como la que solía llevar el sheriff de Nottingham. Aunque en esa época Rod nos hacía poner a todos botas blancas, tejanos, camiseta blanca y camperas de cuero. Y esto porque un día entré en su oficina y me gritó: 'parecés una mierda de roadie'. Pero después del video le dijimos que nos dejara en paz". También hubo un clip para el tema "The Number Of The Beast" (la canción por la que tantas estúpidas acusaciones de satanismo cayeron sobre la banda), pero con "Run To The Hills" Maiden alcanzó su primer Top-10 en Gran Bretaña, mientras que el álbum mismo trepaba directamente al número uno en la primera semana de lanzamiento; y en Estados Unidos, por fin, el grupo ingresó en el Top-30 de la revista Billboard.

La gira mundial correspondiente, bautizada como The Beast On The Road (La bestia en ruta), fue una enormidad: diez meses, dieciséis países, 179 conciertos y más de un millón de personas. Para entonces la banda estaba lista para encabezar sus propias fechas en estadios por Norteamérica. Japón los reclamaba para otra gira vendida por anticipado. En agosto volvieron para brillar como atracción principal en el prestigioso festival de Reading ante cuarenta mil espectadores hipnotizados por el poder de la banda, y los otros veintitrés conciertos que realizaron en suelo inglés presentaron lugares abarrotados y ovaciones irrepetibles. Iron Maiden comenzaba a asumir la categoría de leyenda en la mente de sus acérrimos seguidores. "Fue un poco hacia el final de aquella gira que empecé a darme cuenta cabalmente de que la banda se estaba haciendo grande de verdad", dice el fotógrafo Ross Halfin. "Nada había cambiado, sin embargo, en el carácter de los muchachos (de hecho, ésa es una de las cosas que más respeto acerca de la banda: que ellos no cambiaron ni un poquito como personas a pesar de lo exitosos que se volvieron a través de los años que hace que los conozco), pero las circunstancias que los rodeaban se estaban alterando. Ellos contaban al fin con algo de dinero, y de repente eran famosos dondequiera que fuesen. Y entonces, cuando Rod dijo que me pagaría para que volara a las Bahamas y los retratase mientras grababan Piece Of Mind, yo pensé: '¡Caramba, esto está bastante bien!, la banda debe crecer en todo el mundo...`.
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:35 pm    Asunto: Responder citando

CAPITULO IX
CEREBROS Y SARCOFAGOS


The Number Of The Beast apareció en el momento justo, cuando el heavy metal hizo eclosión en todas partes; y hay que decir que Iron Maiden contribuyó con no poco empuje al fenómeno. Los británicos impusieron, sin discusión, sus bandas pesadas. Las estrellas de Def Leppard, Judas Priest, Saxon y otros tantos se elevaban decididamente en el horizonte: el género iba camino de recuperar su masividad de antaño.

En este contexto, el disco siguiente era una prueba de fuego para Maiden. Estaban obligados a competir con su propio precedente: porque ponerse a la altura de The Number Of The Beast representaba, de algún modo, un momento crucial. Por fortuna, Piece Of Mind (absurdamente traducido en nuestro país como `Acto de locura', cuando debería ser `rozo de mente"; aunque de cualquier forma se pierde el juego de palabras del inglés con 'peace of mind' -`paz mental'-) mantuvo las expectativas, en parte gracias a un himno arrollador llamado 'The TroopeC y su correspondiente video, que inclusive propulsó a la banda a nuevos picos de popularidad.
Pero antes de que el grupo se trasladara a Nassau para grabar el álbum, Clive Burr lo abandonó a raíz de que su salud se había resentido con el trajín de las giras. O al menos ésa fue la versión oficial. Comenzaría luego su peregrinaje por incontables bandas: Trust, la primera formación de Alcatrazz (que no llegó al disco), Escape, Stratus (con los hermanos Troy), Elixir, Desperados (con Bernie Tormé y Dee Snider, ex Twisted Sister, que no pudo continuar por cuestiones contractuales) y últimamente se lo ha reportado formando una banda con Dennis Stratton llamada True Brits. El caso es que el ex Pat Travers Nicko McBrain (que se encontraba en la banda francesa Trust, con la que Maiden tocó en la gira de 1981) tomó su lugar tras los tambores. De ese modo, una parte característica del sonido de Maiden se perdía para siempre, reemplazada por el estilo más ramplón, menos agresivo, de McBrain. Para muchos, las cosas nunca más fueron las mismas. Y eso, a pesar de que Nicko era un personaje simpático y empeñoso que tomaba por sorpresa a cualquiera con sus bromas y su rostro de pequinés, como en el video de "Flight Of Icarus", donde aparece como un monje demente y enigmático.

Si la World Piece Tour resultó extenuante, la gira siguiente a la edición de Powerslave (Esclavo del poder, 1984) constituyó un auténtico récord. Dice Bruce Dickinson: "¿El Powerslave Tour? Sí, fue el mejor para mí también, la gira en la que definitivamente sentía, cuando salía al escenario, algo como '¡ahora ya soy todo un cantante profesionall'. Empezaba a notarlo en serio. Todavía estábamos algo verdes en la gira de Piece Of Mind. La de Powerslave fue la primera en la que encabezamos el cartel por todo el mundo y la primera vez que pusimos cuerpo y alma y nos sentimos totalmente confiados". Aquella desmesurada gira llegó a deparar una presentación en Rock In Rio, el 11 de enero de 1985, donde Dickinson recibió un guitarrazo accidental que le abrió una ceja. A pesar de la sangre que le caía sobre el rostro continuó hasta el final y se marchó del escenario circundado por el halo que corona a los héroes cuando emergen ilesos del corazón de la batalla. Tal fue la magnitud y el esfuerzo de la World Slavery Tour (191 conciertos en 331 días), que, al regresar, el grupo decidió descansar por seis meses, salvo Nicko McBrain y Adrian Smith que formaron una banda conocida como Sherman Tankers para tocar un par de noches en Londres y que resultó ser a la larga el embrión de A.S.A.P.

A esa altura, Eddie era algo más que un emblema o una mascota: tenía una historia a cuestas; fantástica, terrorífica. El dibujante Derek Riggs tenía todo que ver en ello. En sus diseños para las tapas de los discos no sólo desarrollaba esa historia sino que deslizaba símbolos misteriosos y recurrentes que iban enriqueciendo un supuesto trasfondo mítico. Existen, de hecho, dos juegos de historias: una muy rebuscada y de dudosa corroboración y origen, que incluye las tapas de los maxis, y otra considerada "oficial" que procede directamente de las de los álbumes. En la primera Eddie recorre la ciudad buscando y acorralando víctimas, como puede verse en "Running Free"; asesina a Margaret Thatcher por arrancar un afiche de ¡ron Maiden ("Sanctuary") y luego es perseguido a su vez por la misma Margaret rediviva ("Women In Uniform"), aunque consigue escapar para continuar sus fechorías (`wilight Zone"), que lo convierten en un ser mitad Eddie, mitad demonio ("Purgatory"). En "Run To The Hills", su alma es trasladada a una región incandescente para que los dos lados de su personalidad luchen entre sí, hasta que finalmente triunfa Eddie ("The Number Of The Beast"), cuyas alas sin embargo se queman mientras retorna del infierno solar hacia la Tierra y así se destroza la cabeza en la caída ("Flight Of Icarus"). Descerebrado y recompuesto quirúrgicamente, es manejado por oscuros poderes políticos para que pelee por Inglaterra como una mera máquina de matar ("The Trooper'), hasta que, en un reflejo de lucidez, logra abrirse paso hasta los controles centrales de ataque y activa una bomba atómica que arrasa el planeta ("Two Minutes To Midnighf"). La explosión lo transporta a un futuro ultratecnificado donde lo reconstruyen como un androide ("Wasted Years")... Y la fábula, tan confusa como descabellada, prosigue de este mismo modo sin pies ni cabeza. Por supuesto, la menciono apenas a manera de curiosidad, o testimonio de lo que la imaginación popular puede inventar con los elementos desarticulados que le proporciona un artista que alcanza a penetrar en sus sueños más recónditos. Esto, si las pocas nociones de sociología que uno aprendió sirven para explicar algo, claro está.

La versión que renuentemente hilvanan los miembros de Maiden cuando los interrogan, nos relata que Eddie es enviado al infierno por las sangrientas andanzas de sus dos primeros álbumes, como podemos ver en The Number Of The Beast, que luego es lobotomizado en Piece Of Mind y asesinado en escena por Bruce Dickinson durante la gira subsiguiente, pero resucita en el antiguo Egipto (Powerslave) y al morir es transportado misteriosamente al futuro, donde, convertido en un organismo cibernético, continúa con sus correrías (Somewhere In Time). En el acto siguiente (Seventh Son OfA Seventh Son), Eddie, ya despojado de casi todo recubrimiento electrónico, reducido a medio esqueleto, flota, espectral, sobre las aguas de un mundo helado y desierto mientras sostiene en la mano una bolsa de gestación unida a sus costillas por el cordón umbilical. Es un renacimiento, que supuestamente tendría lugar en el próximo álbum; pero No Prayer For The Dying, por el contrario, nos presenta a un Eddie que emerge de la tumba, y entonces las explicaciones se hacen más difíciles. De alguna forma, el débil hilo de la historia culmina en Fear Of The Dark, a partir del cual Riggs fue dispensado y otro dibujante se hace cargo de la gráfica.

Naturalmente, todo esto debe interpretarse sin perder de vista el peculiar sentido de humor del grupo. O, en otras palabras, ¿qué tan en serio puede tomarse a un muñeco de cartón y utilería que ronda grotescamente el escenario durante los conciertos de un grupo de rock...?.
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:36 pm    Asunto: Responder citando

CAPITULO X
VIAJEROS DEL TIEMPO QUE NO VAN A NINGUNA PARTE


A mediados de la década, el punto de interés del negocio de la música había virado de continente. Los Estados Unidos no podían permanecer ajenos por mucho tiempo más a lo que estaba pasando y en poco tiempo las compañías invirtieron grandes esfuerzos en promocionar a los artistas yanquis, aunque a la hora de escoger prefirieron -en general- las propuestas menos arriesgadas. Así, otros nombres llegaron a conocimiento del gran público: Mótley Crüe, Ratt, W.A.S.P., Twisted Sister, Helix, Icon, Queensryche, Manowar... Algunos pasaron la prueba de la popularidad, otros práctica mente quedaron en el olvido, pero muy pocos de ellos alcanzaron prestigio cierto entre los metálicos.
Mientras Norteamérica crecía, la NWOBHM se agotaba a pasos agigantados. Venom había conseguido cierto status en el underground, Grim Reaper llegó a negociar un buen contrato en Estados Unidos, Saxon comenzaba a perder su poder característico y la suerte de Def Leppard ya estaba echada; nada parecía marchar del todo bien. Sólo Iron Maiden continuaba sacando un disco por año y manteniendo en alto la bandera británica de la nueva ola, aunque dignamente apoyado por el considerable predicamento de viejos monstruos como Judas Priest, Motorhead, Black Sabbath y los reconstituidos Deep Purple. Además estaba la amenaza germana, que iba más allá de los Scorpions. El éxito de Accept había sido apenas la primera señal de alarma, porque en el underground se preparaban bandas de genuina cepa metálica que, a pesar de la coerción económica que siempre pendió sobre ellas, se hicieron conocer en todo el mundo: Running Wild, Tankard, Kreator, Sodom, Rage, Grave Digger, Victory y, más masivamente, Helloween.

Por otra parte, el thrash metal, que había nacido alrededor de 1982 con bandas como Metallica, Anthrax o Exciter, se desarrolló plenamente en años posteriores y trajo consigo nombres importantes: Slayer, Megadeth, Over Kill, Death Angel, Exodus, Nuclear Assault y varios cientos más, conocidos o apenas, y en su mayoría norteamericanos.

En medio de esos cambios se movía Iron Maiden casi como lobo solitario, y durante varios años mantuvo una formación fija con Nicko, Steve, Bruce, Adrian y Dave. A través de cuatro álbumes de estudio, precisamente: Piece Of Mind, Powersiave, Some where In Time (En algún lugar del tiempo) y Seventh Son Of A Seventh Son, más el en vivo Live After Death. No hay mucho que contar de aquellos años de buenas giras y buenos momentos; o quizás hay demasiado, pero sería perderse en anécdotas sin fin, por maravillosas que sean. Sin embargo, parece ser que tras la edición del vídeo conmemorativo Twelve Wasted Years la banda sintió que necesitaba un cambio, y así se dispuso a grabar el próximo álbum con mente abierta. La incorporación de algunos teclados en el disco, que durante las giras estuvieron a cargo de Mike Kinney, el asistente de Steve Harris, marcaban la pauta. De esta manera, Seventh Son Of A Seventh Son (Séptimo hijo de un séptimo hijo), trajo, en 1988, cierto aire renovador para la música de la banda, aunque tal vez menos de lo esperado. La voluntad de cambio se manifestó también en la forma de encarar los vídeos, antes puramente basados en imágenes de la banda tocando con interpolaciones de películas viejas o cosas similares. Para "Can I Play With Madness" hubo representaciones especiales con tomas que seguían el desarrollo de la canción.
La gira que sucedió al disco tuvo una fecha fundamental, y esa noche ocurrió en suelo británico.
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:37 pm    Asunto: Responder citando

CAPITULO XI
UNA NOCHE SINGULAR


En efecto, la edición del festival Monsters Of Rock en Castle Donington, que se renueva todos los años, es al mismo tiempo una tradición y una leyenda en el mundo metálico. Por sus escenarios instalados a corta distancia de los bosques de Sherwood, entre las localidades de Derby y Nottingham, pasaron prácticamente todos los grandes del género desde fines de los '70 hasta nuestros días y se sometieron al reto maratónico de confrontarse con cuatro o cinco bandas de fuerte cartel en la misma velada. Otros festivales pueden pasar inadvertidos, pero las crónicas de Doningtonaparecen sin falta la semana siguiente en las revistas metálicas de todo el mundo, y sus entre telones no dejan de comentarse y discutirse.

El de 1988 fue bastante especial, por varias razones. Para mí, en particular, porque tuve la fortuna de presenciarlo; aunque hubo cosas notables que ocurrieron antes y después del show. En primer lugar, a los ingleses les gusta ver a sus bandas participando en lo que se considera el máximo evento metálico del universo; pero en los últimos tiempos pocos representantes netamente británicos habían participado o presidido la convocatoria. Cuando la noticia de que ¡ron Maiden iba a ser cabecera de lista fue lanzada, el regocijo entre sus paisanos no tuvo límites; acaso doblemente, porque Maiden es, de algún modo, el exponente más fiel de su nacionalidad: cuando todas las bandas inglesas que llegaron al megaestrellato fueron a radicarse al exterior (especialmente a Estados Unidos), la Doncella permaneció firme en suelo británico y siempre hizo apología de ello, diciendo "no podríamos vivir en otra parte". "iMirá a Motórhead!", ejemplificaba Bruce en Buenos Aires refiriéndose a! reciente traslado de la banda de Lemmy Kilminster a Los Ángeles. "Yo creo que están locos, creo que es lo peor para su música. Lemmy ahora aparece en los reportajes diciendo `macho, Inglaterra apesta' y... bueno, ¿qué pasa con su audiencia británica, que mantuvo vivo al grupo?". Aquella presentación era particularmente esperada porque Maiden no se había dignado a tocar en Inglaterra desde hacía ya más de un año, con excepción de un pequeño recital de precalentamiento, unos días antes, bajo el nombre de Charlotee And The Harlots, en el pequeño reducto estudiantil del Queen Mary College; un incógnito que más bien parecía un mensaje en clave para fans despiertos.

La lista de aquel año estaba constituida por los alemanes Helloween para la apertura, luego Guns N' Roses, Megadeth, David Lee Roth y Kiss. Pero la entrada decía bien claro 'Iron Maiden plus Guests' (¡ron Maiden más invitados). Por supuesto, cuando la lista se confeccionó, seis meses antes del evento, el nombre de Guns N' Roses todavía no era tan grande; pero en esos seis meses pegó el salto definitivo y su presencia en el quinto lugar resultaba descabellada. Por eso cuando salieron al escenario, detrás de Helloween, la gente los recibió como si no hubiera otra cosa que ver. Arrancaron con "It's So Easy" y se produjo el desastre. Todo el mundo se volvió loco y empezó a saltar, a empujar y a gritar, de modo que aquello se convirtió en una marejada humana ingobernable que se desplazaba hacia atrás, hacia adelante, hacia todas partes. Dos chicos murieron aplastados contra la parte baja del escenario cuando la banda promediaba "Mr. Brownstone", el segundo tema, mientras que la gente de seguridad pugnaba por sacar a otros que habían quedado atrapados contra las vallas de metal. Al finalizar el tema, los músicos tuvieron que parar y Axl Rose se vio obligado a pedirle a la gente que serenase los ánimos. Fue el único incidente que lamentar en Donington, y aun así no empañó del todo lo que vino después.

Según las palabras de Dickinson, aquel escenario fue el más grande y el más costoso de la carrera de ¡ron Maiden; y lo decía para justificar de algún modo la austeridad de la gira de No Prayer For The Dying, donde fue totalmente reducido y simplificado "porque después de aquello, ¿qué más se podía hacer...?".

Llegó la noche a Donington. Refrescaba y la gente quemaba ramas y papeles en la periferia para calentarse, o aprovechaba la ocasión para comerse una hamburguesa y tragar toda la cerveza posible. Entretanto, el andamiaje se había cubierto con una gigantesca cortina cuyo objeto era ocultar los preparativos para el monstruoso acontecimiento. Casi una hora de demora, a lo largo de la cual los animadores hablaron, arengaron y pasaron música como lo habían hecho toda la tarde. Finalmente, alrededor de las nueve, la curiosidad del público por las intensas y misteriosas gestiones que se llevaban a cabo detrás de la cortina quedaron satisfechas y el párrafo introductorio de "Moonchild" resonó en el frío aire nocturno del Donington Park en tanto que los círculos luminosos de los reflectores se paseaban por el escenario y recorrían, caprichosos, la alborotada superficie de la multitud. La cortina cayó y apenas una luz pálida latía desde la profunda boca del escenario en tinieblas siguiendo el compás de unas firmes líneas de bajo.

Fue entonces cuando un estallido inaudito de luces, fuegos y colores inundó la gigantesca estructura metálica y se multiplicó en el millar de miradas atónitas. Juro que el show de Maiden trascendió inclusive las metáforas. Pronto resultó evidente que hasta su irrupción se había utilizado apenas un veinte por ciento de las posibilidades de escenografía y sonido. Dos pantallas de video se habilitaron a los costados para poder apreciar en detalle la escena desde cualquier lugar del predio. Dos telones colosales que llevaban pintados el pico de una montaña coronada por siete calaveras se habían dejado caer para recubrir por completo las paredes de equipos. Y en las tablas, debajo del enjambre de focos que pendían de las enormes parrillas móviles, los músicos se movían sobre plataformas disfrazadas con la parafernalia que representaba el mundo helado de Eddie en Seventh Son OfA Seventh Son.

El concierto mismo fue la gloria. En materia de repertorio hubo de todo y para todos. Desde el último álbum en retrospectiva hasta el primero, con una precisión y continuidad que no daban respiro. Con un Steve Harris colosal encabezando frenéticas cabalgatas con el eterno pie en el retorno, un Adrian Smith y un Dave Murray compenetrados en lo suyo hasta las últimas consecuencias y un Nicko McBrain absolutamente correcto. Allí brilló la estrella de Bruce Dickinson desparramando su voz a los cuatro vientos durante más de dos horas. Se desgañitó arengando a los fans, y por el mismo precio saltó y se debatió por todo el escenario como un poseso. ¡Y llegó al final entero!. Cantó la primera hora como un dios, la segunda como un rey y el bis como un héroe. El tema "Seventh Son Of A Seventh Son" sirvió para introducir por detrás de la batería de Nicko McBrain a un Eddie de proporciones impresionantes, tal cual se lo apreciaba en la tapa del último disco, suspendido en el aire, con una luz electrónica roja que le brotaba del ojo derecho. El muñeco mecánico era tan espectacular que hasta giraba la cabeza, movía las mandíbulas, se desplazaba y agitaba los brazos con total libertad. Parecía vivo de verdad.
Antes del bis obligado, Dickinson agradeció a los seguidores por "los siete mejores años de mi vida", declaró que Maiden se hallaba en el mejor momento de su carrera y dejó flotando misteriosas palabras sobre que era tiempo de tomarse un descanso. Se produjo un conmovedor silencio, porque la alocución de Bruce había sido muy emotiva. Poco antes había anunciado una gira británica para Navidad, y cada vez que mencionaba el nombre de una localidad por la que ¡ron Maiden pasaría, un puñado de fanáticos congregados en torno a una bandera estallaba en ruidosos festejos, como si se tratase de delegaciones en una convención. Se marcharon envueltos en la penumbra pero enseguida regresaron y trajeron consigo un bis intenso, con "The Trooper", "Iron Maiden", "Remember Tomorrow" y otras viejas perlas. Al terminar, Harris y Dickinson se abrazaron como si hubiesen ganado el mundial de fútbol, y los cinco se adelantaron para recibir las ovaciones de la audiencia extasiada. Porque más allá del pandemónium de luces y efectos especiales, los Maiden son una banda gigantesca y habían tocado fabulosamente. Tuvieron que retornar para una versión enloquecida de "Running Free". Y cuando Dickinson preguntó a la gente si quería superar las dos horas de concierto, la respuesta fue atronadora. Dejaron en el escenario la última gota de sudor que les quedaba, y entonces la enorme estructura se apagó y todos permanecieron contemplándola como a un pozo negro en el centro de la noche. Hasta que los fuegos artificiales disolvieron el hechizo.

"¿Qué cosas pueden llegar a emocionarte sobre un escenario?", le pregunté a Bruce en mi entrevista. "Bueno, no hace falta estar frente a ciento veinte mil personas",contestó. "Cuando sentís que toda esa gente en la audiencia está con vos, no es difícil sentirse emocionado. Cada nota resuena en miles de almas, las canciones se vuelven... enormes, y cuando cantás sentís que lo hacés a través de cien mil voces. Es una sensación incomparable, no se puede describir".

Ver a Maiden en su propia tierra tiene también algo de eso que no se puede describir. Y acaso éste sea uno de esos relatos que sólo tiene sentido para uno mismo. Pero ¡qué importa!... Quien lo haya visto en el estadio de Ferro puede darse una buena idea.
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:38 pm    Asunto: Responder citando

CAPITULO XII
LOS MIEDOS


Los dos años siguientes no fueron fáciles. Maiden entró en un receso peligroso en base al cual se tejieron sutiles especulaciones. La marea del mundo musical, asimismo, estaba cambiando rápidamente. Su denominador común era la desorientación que aún sigue dominando la escena mundial. El thrash decaía miserablemente en favor de un vástago llamado death metal cuyo postulado era la brutalidad sin barreras. Grupos como Living Colour, Red Hot Chili Peppers o Faith No More, de híbridas raíces, comenzaban a poblar el panorama con éxito. Y entretanto, Maiden se tomaba el año para repensar su estrategia. Pero no fue un año baldío: Harris terminó de elaborar el video Maiden England, Adrian Smith, con su proyecto A.S.A.P., lanzó su álbum solista Silver And Gold. Dickinson hizo lo propio con Tattooed Millionaire, y se mantuvo activo practicando su deporte predilecto, la esgrima, y editando su primera novela, The Adventures Of Lord lffy Boatrace (la segunda, The Missionary Position, aparecería ese mismo año, poco antes de la venida de Iron Maiden a la Argentina). La mar estaba en calma, pero la calma era mucha.
"Adrian siempre tuvo el deseo vehemente de hacer un álbum solista", recuerda Harris. "Y cuando lo hizo quizás se dio cuenta de que no estaba tan contento en ¡ron Maiden como él pensaba". Los problemas venían en realidad desde antes de Seventh Son...; el interés había mermado de su parte, y eso llevó a Harris a preguntarle si verdaderamente quería afrontar el emprendimiento de un nuevo álbum, la gira y todo lo que ello implicaba. Para Steve, la banda se venía cayendo en vivo y Adrian tenía bastante que ver en el asunto: "Nos íbamos del escenario, por ejemplo, después de un show brutal y nos encontrábamos con Adrian deprimido en un rincón porque el sonido no había sido bueno o algo así. Y nosotros le decíafnos 'O.K., el sonido no fue bueno, pero ¿lo disfrutaste?'. Yo entiendo el bajón que significa que, algunas noches, el sonido no esté como a uno le gusta, pero tenés que sobrellevarlo. En la última gira se la había pasado probando sonido durante horas por sí mismo, y por supuesto ni siquiera entonces el sonido quedaba ciento por ciento de su agrado, así que se deprimía de todos modos. No sé si estoy en lo cierto, pero quizás él estaba compensando de algún modo por no disfrutar realmente lo que estaba haciendo. Finalmente hicimos el álbum y la gira, y él estuvo más metido en todo el asunto, pero no el ciento por ciento".

"Entonces Bruce lo encaró y le dijo 'Mirá, si mi álbum vende dos o tres millones de copias yo no voy a dejar Maiden. Si tu álbum anda bien, ¿vos te irías?"', continúa declarando Harris a la revista inglesa Kerrangl. "Esto ocurrió en una reunión de la banda antes de comenzar con el próximo disco. Y él ni siquiera contestó. Sentía que necesitaba más tiempo para pensarlo. Entonces le preguntamos: 'Si otra gran banda que estuviera más en la onda de A.S.A.P. viniese y te lo propusiese, ¿te irías con ella?'. Y otra vez no respondió. Nosotros queríamos desesperadamente que contestara 'no sean estúpidos, ¡por supuesto que no!'. Pero él no dijo nada, no tuvo ninguna reacción. Era realmente preocupante. No sabíamos lo que íbamos a hacer; porque Adrian era como de la familia, éramos compañeros, no resultaba precisamente fácil tomar una decisión. Pero eventualmente tuvimos un par de reuniones fuertes y, luego de que todo se vino abajo, él me llamó por teléfono y me dijo que estaba en esto en un noventa por ciento. Y yo le dije: 'Adrian, eso no es suficiente. Tenés que estar en un doscientos por ciento para ser parte de Iron Maiden"'.
Las palabras de Harris explican la situación mejor que cualquier especulación. Fue necesario encontrar un reemplazante, y a toda prisa, pero la decisión fue más rápida y espontánea de lo que ellos mismos esperaban. Janick Gers había estado siempre cerca de ellos de una u otra manera, era un amigo que se dejaba caer habitualmente por los cuarteles de Maiden. Su grupo era White Spirit, un nombre menor en la NWOBHM, pero también había participado de un par de álbumes con Gillan y en la banda de Paul Di'Anno. Por los micrófonos de Heavy Rock & Pop Bruce Dickinson declaraba: "Yo lo conocí hace doce años, y siempre fuimos amigos desde entonces. Cuando hice mi álbum solista yo me sentía muy conmovido por haberme enterado de que iba a dejar la guitarra y vender todos sus equipos; yo lo convencí de que hiciese el disco conmigo. Y fue reconfortante observar que era un guitarrista fabuloso. Después del disco solista yo estaba convencido de que iba a encontrar un puesto en alguna banda. Realmente ni siquiera sospeché entonces que iba a terminar en Iron Maiden, pero sin duda es lo mejor que podía hacer".
"El primer guitarrista en el que pudimos pensar fue Janick", señala Harris. "A propósito, no lo pensó Bruce, sino yo. Sabía que era el tipo correcto. Había venido a los shows de Maiden a través de ¡os años, así que yo estaba al tanto de que estaba metido en el tema. Lo primero: sabíamos que era un buen guitarrista. Además sabíamos que era estupendo en vivo. Luego, tan importante como todo lo demás, era un buen tipo. Sólo quedaba la cuestión de si su estilo se adecuaría con nuestro material. Así que le dijimos que se aprendiera cuatro canciones y se viniese a un ensayo. Le dimos un puñado de material muy variado: "The Trooper", porque es una de nuestras canciones más rápidas, con ritmo de carga de caballería; "Iron Maiden", porque es un tema clave y tiene las armonías y los acordes pesados; "The PrisoneC, porque tiene montones de cambios raros de tiempo y solos alternados de guitarra; y "Children Of The Damned", porque es ese tipo de material tranquilo que luego se pone muy pesado. No le dimos mucho tiempo para aprendérselos, tampoco. Más o menos un día y medio. Pensamos: 'Vamos a ver qué tan bueno es y qué tan rápido aprende las cosas'. Sólo voy a añadir que Dave (Murray) vino y me contó que, después de los dos primeros acordes, supo que era el indicado. Todos sentimos eso, pero que Davey me lo dijera, para mí eso realmente significó algo".

La expectativa por el nuevo álbum comenzó a intensificarse. El material del disco ya estaba compuesto antes de la entrada de Janick, pero Adrían Smith no había grabado una sola nota para No Prayer For The Oying (Sin plegarias para los moribundos). Muchos lo consideraron el momento más bajo de la Doncella, discográficamente hablando. El sonido era más directo y, según lo que ellos mismos afirmaron haberse propuesto, poseía un cierto sabor en vivo; pero el material no estaba a la altura de lo esperado teniendo en cuenta que cada cambio de integrantes en tron Maiden había provocado tradicionalmente un álbum deslumbrante. "Decidimos hacer un álbum con mucho entusiasmo... y prácticamente nada más", reconocía Dickinson. "Lo grabamos en el invierno en un camión, y el móvil que usamos fue el móvil de los Rolling Stones, ¡exactamente el mismo equipo con el que se grabó "Smoke On The Water" (de Deep Purple)!. Había en eso una buena dosis de nostalgia aunque, mirando hacia atrás, creo que debimos haber elegido algo más moderno. Pero en ese momento fue muy divertido y no nos llevó más de seis semanas". El disco pisó fuerte en el Reino Unido y las giras que lo sucedieron (bautizadas como No Prayer On The Road) resultaron tan exhaustivas como de costumbre; sin embargo, en el resto del mundo el álbum no tuvo semejante impacto. De movida, "Holy Smoke" y "Bring Your Daughter... To The Slaughter" (compuesta originalmente por Bruce Dickinson para una de las películas de la serie Nightmare On Elm Streefj no fueron simples tan fuertes como los que solían acompañar la promoción de otros discos de Maiden, si bien los clips correspondientes incluían, como novedad, más actuación de los miembros del grupo. La presencia de Janick Gers en vivo recibió, al margen de todo, elogios encendidos.

Pasaron dos años antes de que el nuevo álbum pudiera presentarse, y no fue ningún secreto el hecho de que la banda se había esforzado muchísimo para producir algo que los conformase a sí mismos y al gran público a un tiempo. El letargo fue barrido, y Fear Of The Dark (Miedo a la oscuridad) logró capturar nuevamente mucho de aquel espíritu aguerrido de principios de los '80. Durante la gira norteamericana, un reportero le preguntó a Bruce si era consciente de que iron Maiden tal vez nunca volviese a alcanzar los niveles de popularidad que había alcanzado en 1984. "No, no estoy de acuerdo con eso", replicó de inmediato, "porque pienso que Fear Of The Dark cuenta genuinamente con la posibilidad de ser un gran éxito para nosotros; ¡y tener un gran éxito después de diez años está muy bien!. Es como tener una segunda infancia. Es como ser estéril y que te digan que otra vez podés tener hijos. Es casi como si la rueda hubiese dado una vuelta completa. Hace cinco años en Norteamérica éramos unos parias. Eramos los grandes ignorados. ¡ron Maiden era la banda que todos solían ridiculizar diciendo 'sí, Poison es lo que mata estos días', y nosotros éramos un puñado de veteranos todavía atados a esa vieja música de heavy metal".

Claro que entre 1992 y el 1982 de The Number Of The Beast existe un abismo. Y nada puede preverde para un lanzamiento durante una época tan desconcertante que contempla en corto espacio de tiempo fenómenos tales como el acceso definitivo de Metallica al mercado masivo y la insólita explosión de la escena de Seattle.

No obstante, "Fear Of The Dark" presentó algunas novedades en el terreno lírico que ya se habían insinuado claramente en el álbum anterior. Las letras de Maiden, sobre todo a partir del ingreso de Dickinson, abundaban en historias fantásticas y relatos extraídos de la ficción literaria (baste recordar la espectacular "The Rhyme Of The Ancient Mariner", basada en el poema homónimo de Samuel Taylor Coleridge, entre otras muchas). "Cuando comenzamos con el disco dijimos: '¡Hagamos un disco para los '90!", comenta Bruce entusiasmado. "Ya no hay más historias, leyendas, fantasías de los libros, pero hay mucho material sobre la guerra del Golfo, la violencia en el fútbol, el sida, la corrupción, la revolución social...".
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:39 pm    Asunto: Responder citando

CAPITULO XIII
MAIDEN ARGENTINA


Cuando sea, como sea, dondequiera que estés Iron Maiden va a atraparte sin importar qué tan lejos. "IRON MAIDEN".
Muchos esperaron diez años, o quizá más. Era el sueño grande de los metálicos locales. Ver a la leyenda en vivo.

En un año repleto de sorpresas inauditas, favorecidas por el dólar quieto y la fiebre de los productores por traer estrellas internacionales al país, hay que admitir que ni siquiera los vaticinios más arriesgados contemplaban esa posibilidad... ni como simple posibilidad.

Sin embargo, un día como cualquiera, Roberto Pettinato anunciaba en su programa de televisión la visita de Bruce Dickinson. Era inútil, todo el mundo pensó que se trataba de una broma, y con sólido fundamento. Mario Pergolini avivaba la duda en su espacio. Finalmente no quedó otra que llamar a EMI para confirmar, cruzando los dedos para que a uno no lo crean un gil por prestar oído a esos rumores que son moneda corriente en este país descarriado. ¡La confirmación existió!. Entonces la noticia se difundió, con fecha y todo, y la excitación cundió de la mano del asombro. "Bueno, alguna vez tenía que pasar...". ¡Mentira!, bien pudo no haber pasado nunca, ni en mil años.

El retraso de una semana provocó cierta confusión, pero el 14 de marzo Bruce Dickinson ya estaba en la Argentina brindando una visita promocional. Se quedó hasta el 17, el día que la bomba terrorista estalló en la embajada de Israel. No se trataba de una visita de placer ni mucho menos. Estuvo en radio, en televisión, concedió todo tipo de reportajes, firmó toneladas de autógrafos y soportó los flashes con paciencia inquebrantable. Desde el primer momento anunció la noticia con absoluta seguridad: "En julio vendremos a la Argentina". Muchos no durmieron aquella noche. Cuando los sueños se materializan hay que tener un ánimo de hierro para controlar la ansiedad.

Por fin, el 25 de julio, luego de una conferencia de prensa tan apática como podía esperarse, Iron Maiden se presentó, con los ascendientes compatriotas de Thunder como banda soporte, en el estadio de Ferro Carril Oeste, un lugar poco adecuado en materia de comodidades y garantías.

Ciertamente no pudieron tocar en Chile, como estaba planeado, porque la Iglesia chilena se opuso por considerarlos satanistas, y el gobierno vecino se declaró incapaz de vigilar la seguridad del grupo durante su estadía bajo esas condiciones. Increíble, ¿verdad?. Naturalmente, las revistas de todo el mundo hablaron de ello. En Buenos Aires se hospedaron sin inconvenientes en el Sheraton Hotel y salieron a firmar autógrafos a la puerta, donde los admiradores se congregaron para aprovechar, justamente, una oportunidad de esa clase. La prueba de sonido se llevó a cabo en la mañana del show, con mucho frío, y los testigos aseguraron que las cosas habían quedado a pedir de boca.

Por varias razones, el evento no resultó la fiesta que todos esperaban. El personal de seguridad cometió excesos (que no por habituales son menos reprobables) y luego se vio impotente para controlar los desmanes provocados, por una docena de revoltosos que pretendió ingresar por la fuerza al estadio y, al no conseguirlo, comenzó a apedrear las puertas de acceso. La sospecha de que se trataba de infiltrados tomó cuerpo al constatarse que la policía (cuya seccional queda sólo a dos cuadras) se presentó únicamente una hora después, cuando todo había terminado. Hasta en ese momento varios testigos señalaron que el atuendo y el cabello de los agitadores (remeras lisas, pelo llamativamente corto, etc.) eran bastante atípicos para un recital de rock pesado.

A las 17:40 apareció Thunder ante un estadio casi colmado (se estimaban 30.000 personas, pero vaya a creerle uno a las cifras), y también hubo que lamentar la vergonzosa reacción del grueso del público, que silbó y rechazó al grupo desde antes de que sonase la primera nota.
A las 19, con el cielo ya anochecido, las luces entraron en colapso y la marea de cuerpos apretujados que peleaba centímetro a centímetro su espacio frente al escenario pareció volverse loca.

El show tuvo todo el dinamismo y la energía legendarios de Iron Maiden, pero el sonido falló. Hacia la mitad del campo, donde se elevaba la torre de control, la música llegaba apenas por ráfagas y con defectos intolerables. Las culpas apuntaron inequívocamente hacia el sonidista inglés, que no supo manejar la situación. Pudo haber sido un gran concierto, pero si no estuviste a diez metros del escenario te perdiste la oportunidad de apreciarlo.

La lista de temas fue la siguiente:
"Be Quick Or Be Dead",
"The Number Of The Beast",
"Wrathchild",
"Die With Your Boots On",
"From Here To Etemity",
"Can I Play With Madness",
"Wasting Love", 'Tailgunner",
"The Evil That Men Do",
"Afraid To Shoot Strangers",
"Fear Of The Dark",
"Bring Your Daughter... To The Slaughter",
"The Clairvoyant",
"Heaven Can Wait",
`Two Minutes To Midnight",
"Run To The Hills"
y "Iron Maiden";

mientras que para el primer bis se interpretaron:

"Hallowed Be Thy Name",
"The Trooper"

y "Sanctuary", y para el segundo quedó "Running Free", durante el cual Bruce Dickinson prometió que Iron Maiden regresaría con cada nuevo álbum y que a partir de entonces Buenos Aires era cita obligada en las giras del grupo.

Al día siguiente, y a pesar de la persistente llovizna, se disputó un partido amistoso entre la delegación de Iron Maiden y un combinado de ejecutivos de EMI y personal de Rock & Pop. Luciendo orgullosamente -y como no podía ser de otra manera- los colores del West Ham United, el equipo de Maiden salió a la cancha encabezado por Steve Harris, y contó con la presencia de Bruce Dickinson y Gary "Harry" James, baterista de Thunder. Janick Gers, que en opinión de Steve Harris era lo mejor del equipo, no jugó, y apareció tan sólo cuando el encuentro acabó, junto con Nicko y Dave Murray. Maiden arrancó ganando 3 a 0, e inexplicablemente el pobrísimo equipo local dio vuelta el partido y terminó llevándose la victoria por 6 a 5. Dickinson se reveló como un corredor incansable pero no muy solvente. Harris fue lo mejor de los visitantes, la manija del equipo. En el segundo tiempo Norberto Verea le tapó dos mano a mano imposibles (aunque más tarde no pudo evitar el gol del pelado de ThLinder provocado por un error defensivo). Como anécdota, Norberto Verea cuenta que vio al propio Harris en los vestuarios después del partido lavando él mismo las camisetas de su equipo una por una. ¡Eso se llama amor a los colores!.
Antes de partir hacia Brasil Steve envió un fax a Inglaterra que decía: "Estamos en Argentina. Ustedes pensarán que estamos en la playa disfrutando de la arena y el sol. Pues no, el cielo está gris plomizo, llovizna todo el tiempo y ayer perdimos al fútbol... más o menos igual que en casa".
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Troy McClure
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MensajePublicado: Vie Jun 15, 2007 1:40 pm    Asunto: Responder citando

EPILOGO

El derrotero de Maiden continuó, desde luego, incansablemente. El 22 de agosto de 1992 se presentaron por segunda vez como acto principal en Castle Donington. La lista fue tan comprometida y estelar como de costumbre, con el atractivo especial de que no había en cartel una sola banda británica sino tres. Abrió The Almighty, y se sucedieron W.A.S.P., Slayer, Thunder y Skid Row, hasta que el anochecer anunció el momento crucial. "Nosotros tocamos en el '88, y para mí ése fue el pináculo de la carrera de la banda.", recuerda Dave Murray. "Especialmente haberlo hecho en Inglaterra y meter la multitud más grande jamás vista. Usualmente, antes de salir a tocar, la adrenalina está bombeando y vos te sentís un poco nervioso, y es fantástico porque te da esa onda. Luego. después de un par de canciones, te asentás y es '¡a la carga!, ¡aquí vamos!'. Pero en el '88, cuando el show terminó, yo todavía seguía temblando.

Ver semejante cantidad de gente, más siendo en casa, fue increíble. Así que esta vez también vamos a experimentar ese temblor. Y por supuesto ahora está Janick en la banda, de modo que en cierto sentido es como el regreso de una nueva banda. Esta vez será un show completamente distinto. Es algo que estuvimos deseando mucho. Donington es el principal concierto de toda la gira".

Las cosas salieron magníficamente a pesar de tanta ansiedad. Tan bien que para los bises Adr¡an Smith subió a tocar con la banda y el gesto arrancó vítores ensordecedores del público.

Pocas bandas pueden, como Iron Maiden, vanagloriarse de una entrega tan leal para con sus fans. Mientras otras bandas cambian a cada paso de orientación, de lugar, de estilo o de filosofía, la Doncella se mantiene fiel a sus postulados sin renegar del tiempo, que sin lugar a dudas corre, ni de las transformaciones que invariablemente se suceden. Comentaba Bruce: "Metallica bien puede vender ahora cinco millones de discos donde antes vendía un millón. Pero esos cuatro millones extra de gente no son los mismos admiradores acérrimós que siguieron a la banda y compraron sus primeros álbumes. Y esos cuatro millones de personas no se abrirán camino a machetazos hacia la disquería para pedir el próximo disco de Metallica si no escuchan algo en la radio o lo ven en MTV. Los norteamericanos no entienden que la calidad es mejor que la cantidad. La gente de Nueva York no comprendió porqué hicimos cinco noches en el Radio City Music Hall en lugar de una en el Madison Square Garden. Tratamos de explicarles que lo hicimos para que la gente pudiera vernos de cerca, en un teatro antiguo y encantador, pero no lo admitieron. Podríamos vender 20.000 asientos en Meadowlands pero quizás sólo las primeras veinte filas entenderían lo que está pasando. Para las personas en el fondo es sólo entretenimiento. Fueron a ver a Bryan Adams la semana pasada, a Roxette la anterior, y esta semana le toca a Iron Maiden. Simplemente no entramos en ese molde, ni aunque quisiéramos".
Las hinchadas podrán corear que tal o cual cosa "es un sentimiento". Y cuando a Maiden le tocó el turno, desde los tablones de Ferro, uno tuvo la impresión de que el tantito era insuficiente. Los miembros del grupo están al tanto de que su audiencia los examina a cada nuevo hito que producen. Saben que en el mundo de la música nadie tiene el éxito alquilado para siempre y que la adoración sincera de sus fans depende del esfuerzo y los aciertos que pongan en juego para cada ocasión. Ese riesgo eternamente asumido es lo que mantuvo intacto el nombre de ¡ron Maiden desde que alguna vez cobró notoriedad. El riesgo de ser ellos mismos una y otra vez.
Al fin y al cabo, ¿cuántas bandas conocés que puedan ofrecer algo tan valioso después de más de doce años?. No muchas, seguramente. UP THE IRONS!!!!

POST SCRIPTUM
(ULTIMAS NOVEDADES)


Iron Maiden anunció una gran gira por el Reino Unido para el invierno de 1993, que será precedida por el lanzamiento de dos nuevos álbumes en vivo. Estos shows serían los últimos por un período de dos años, a raíz de que la banda planea tomarse un descanso importante antes de comenzar a trabajar en el próxirno disco de estudio. Los álbumes en vivo estarán en la calle para marzo. El prirnero, titulado A Rea/ Live One, incluirá temas escritos a partir de 1986, cuando el anterior disco en vivo (LiveAfterDeath) fue editado. El segundo, que se llamará A Real Dead One, contendrá material clásico previo a aquél Ambos discos fueron grabados a lo largo de veinte shows presentados durante la rama europea de la gira de Fear Of The Dark, sin omitir el set de Castie Donington. Steve Harris es el encargado de seleccionar y mezclar los temas. Afirmó Bruce Dickinson "Tentamos cantidad de material en vivo, e inicialmiente consideramos sacarlo como un doble Sin embargo, el precio de un CD doble es muy, muy alto, especialmente en una época en la que se anda tan corto de dinero y la economía está tan caída. Así que decidimos ponerlo en dos álbumes separados. A Real Live One complementará a LiveAfter Death, dándole a los fans de¡ extranjero una perspectiva en vivo de la carrera de Maiden. A Real Dead One está pensado para aquellos fans que quieren las canciones más viejas tocadas por la actual y probablemente definitiva formación de Maiden". El recital de Donington también fue registrado para un video en vivo que debería editarse alrededor de marzo.

DISCOGRAFIA

ÁLBUMES Iron Maiden (abril, 1980) Killers (febrero, 1981) The Number Of The Beast (marzo, 1982) Piece Of Mind (mayo, 1983) Powerslave (septiembre, 1984) Live After Death (octubre, 1985) Somewhere In Time (septiembre, 1986) Seventh Son OfA Seventh Son (abril, 1988) No Prayer For The Dying (septiembre, 1990) Fear Of The Dark (mayo, 1992)

SIMPLES

"The Soundhouse Tapes" (noviembre, 1979) "Running Free" (febrero, 1980) "Sanctuary" (mayo, 1980) "Women In Uniform" (octubre, 1980) 'Twilight Zone" (marzo, 1981) "Purgatory" (junio, 1981) "Maiden Japan" (septiembre, 1981) "Run To The Hills" (febrero, 1982) "The Number Of The Beast" (marzo, 1982) "Flight Of Icarus" (abril, 1983) `The Trooper" Qunio, 1983) `wo Minutes To Midnight" (agosto, 1984) "Aces High" (noviembre, 1984) "Running Free (fve)" (septiembre, 1985) "Run To The Hills (¡¡ve)" (diciembre, 1985) "Wasted Years" (agosto, 1986) "Stranger In A Strange Land" (noviembre, 1986) "Can I Play With Madness" (marzo, 1988) "The Evil That Men Do" (agosto, 1988) "The Clairvoyant" (noviembre, 1988) "Infinite Dreams (live)" (noviembre, 1989) "Holy Smoke" (septiembre, 1990) "Bring Your Daughter... To The Slaughter" (noviembre, 1990) "Be Quick Or Be Dead" (abril, 1992) "From Here To Etemity" (agosto, 1992)

FORMACIONES

¡)(Navidad de 1975) Paul Day (voz) Dave Sullivan (guit.) - Steve Harris (bajo) Ron Rebel (bat.) - Terry Rance (guit.)

II) (mediados de 1976) Rob Angelo (guit.) - Steve Harris (bajo) - Dennis Wilcock (voz) - Ron Rebel (bat.) - Dave Murray (guit.)

III) (principios de 1977) Terry Wapram (guit.) - Steve Harris (bajo) - Dennis Wilcock (voz) - Thunderstick (bat.) - Tony Moore (tecl.)

IV) Dennis Wilcock (voz) - Steve Harris (bajo) - Dave Murray (guit.) - Thunderstick (bat.)

V) (mediados de 1977) Steve Harris (bajo) - Dave Murray (guit.) - Paul Di'Anno (voz) Doug Sampson (bat.) - Paul Caims, Paul Topp y Tony Parsons, sucesivamente (guit.)

VI) (enero de 1900) Steve Harris (bajo) Dave Murray (guit.) - Paul Di'Anno (voz) Clive Burr (bat.) - Dennis Stratton (guit.)

VII) (octubre de 1980) Steve Harris (bajo) - Dave Murray (guit.) - Paul Di'Anno (voz) Clive Burr (bat.) - Adrian Smith (guit.)

VIII) (septiembre de 1981) Steve Harris (bajo) - Dave Murray (guit.) - Adrian Smith (guit.) - Clive Burr (bat.) - Bruce Dickinson (voz)

IX) (diciembre de 1982) Steve Harris (bajo) - Dave Murray (guit.) - Adrian Smith (guit.) - Bruce Dickinson (voz) - Nicko McBrain (bat.)

X) (principios de 1990) Steve Harris (bajo) - Dave Murray (guit.) - Bruce Dickinson (voz) - Nicko McBrain (bat.) Janick Gers (guit.)
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