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Ænima
Metal Legend



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MensajePublicado: Lun Nov 03, 2008 1:46 am    Asunto: Diamanda Galás Responder citando



Es largo si, pero interesante.

Diamanda Galás es una destacada cantante de ópera, artista, compositora y pianista. Nació el 29 de agosto de 1955 en San Diego, California. Su familia es de origen griego. Usa frecuentemente nuevos estilos de cantar, con gemidos y gritos que le han dado un estilo especial de cantar.

Jamás escuché una voz tan violenta como la de ella.
"Puta, santa, demonio, amante, loca o ángel, no hay otra voz en el rock, el jazz o la vanguardia musical con su violencia, con su abrasadora pasión y pura fuerza elemental" eso es Diamanda Galás.

Considerada "bicho raro" por muchos artistas, ella siguió con sus obras, como "Litanies of Satan" donde cuya composición es una adaptacion de la obra de Charles Baudelaire (Galás es lectora de Boudelaire), los Poemas de la Revuelta, dedicado a los que por causa de la opresión por parte del gobierno son condenados al aislamiento y alienación social.

Algo a resaltar, una referencia a su "Plague Mass", cito esto que es interesante:

"Pero es sin lugar a dudas su trilogía The Masque of the Red Death, a la que se refiere con el título genérico de Plague Mass, su obra cumbre por excelencia. Plague Mass viene a ser un oratorio en el que, según explica el New York Times, la autora «denuncia con dureza a la gente que considera el SIDA un castigo divino», y el Observer lo califica de «la más profunda contribución musical que jamás se hizo en apoyo de la comunidad de enfermos de SIDA». En esta obra la autora refleja sus ideas a través de un individuo que se convierte en el portavoz de grupos de gente marginada, muchos de los cuales ya no pueden hablar por sí mismos, en el contexto de la sociedad. Asimismo implica al individuo que se opone a otros grupos sociales. En la Plague Mass los temas vienen a ser declamados más que cantados. Diamanda utiliza aquí los Salmos bíblicos y el Levítico, el conjunto de textos de la ley mosaica en que se detallan los procedimientos a seguir en caso de cuarentena, al modo tradicional en que los clérigos suelen referirse a la homosexualidad, y los rituales en demanda de protección de la divinidad. Por ejemplo, en el salmo 88, se inicia el ritual con la frase. «Oh, Señor, Dios de mis salvación, he clamado día y noche ante tí… Inclina tu oído a mi súplica». The Masque Of The Red Death, directamente inspirada por la obra homónima de Poe, aunque también contiene temas basados en muchas otras fuentes, y relacionada con una multitud de convicciones, consiste en tres álbumes, al cual se le añadiría posteriormente una cuarta entrega, cada uno de los cuales refleja una perspectiva distinta de la crisis del SIDA. Esta trilogía más su conclusión constituyen pues, la Misa de la Plaga, un documento musical de la epidemia en nuestros días. La primera parte de esta saga sería la presentada al festival Ars Electronica en 1986, actuación desarrollada en los astilleros de Linz en Austria, el escenario ideal para tan ambiciosa obra, en la que la misma autora interpreta todos y cada uno de los instrumentos utilizados, además de las voces pregrabadas y voz en directo.

The Divine Punishment («El Castigo Divino»), inicio de esta Misa, dedicada a Tom Hopkins (muerto en 1985), se basa en textos extraídos del Antiguo Testamento, e incluye dos piezas al estilo de sendas suites: «Deliver Me from Mine Enemies» («Libérame de mis enemigos»), pieza en que las voces denuncian pulsantes al tiempo que una nebulosa orden, «This Is The Law of the Plague» («Esta es la ley de la plaga»), contribuye a crear una atmósfera ominosa y terrible: «Y el sacerdote buscará la plaga en un bulto, y una pústula, y una mancha brillante. Y el sacerdote encerrará a aquél que tenga la plaga. Y los llevará a un lugar impuro. El los separará en su impureza. Esta es la ley de la plaga: enseñar lo que es puro y lo que es impuro». A continuación la víctima clama con los salmos 59, 22 y 88: «¿Por qué me has abandonado?», tal como hiciera Jesús más tarde en el Calvario. A esta angustiada pregunta le sigue una súplica, «Libérame de mis enemigos, Oh, Dios mío», terminando con la no menos angustiosa pregunta, «¿Mostrarás tus maravillas a los muertos?», una lúgubre imploración de los condenados. Al mismo tiempo se oyen resonar onomatopeyas asfixiantes, ecos de leyendas de la antigua Grecia, torturados lamentos, voces que parecen proceder de fuegos fatuos, chirridos como de puertas vocalmente logrados, aterradores sonidos que recuerdan bestias reptantes ascendiendo a la superficie procedentes de un amargo abismo… Diamanda define esta entrega como una geografía de la mentalidad de la plaga. Para ella son las voces maldicientes de los acusadores las que condenan a las víctimas de la enfermedad como «impuros». En este segmento la artista recita partes del Levítico, concretamente un texto que juzga sin compasión a los afligidos por el mal. El Dios del Antiguo Testamento no ofrece redención ni salvación alguna. La Peste es el Castigo Divino, entendido en los mismos términos que defienden los evangelistas actuales. Diamanda sostiene que el Dios de esos acusadores homófobos es un Dios maligno, traidor, y en este sentido la actriz se pone de parte de los que se rebelan contra tal Dios. Si ello la sitúa en el bando de Satán, bien está. Tomando el punto de vista de Milton en Paradise Lost («El Paraíso Perdido»), «es mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo». Por supuesto, tales ideas conllevaron que se la tachase de blasfema, satánica y bruja. Galas se siente orgullosa de ello, ya que las brujas no eran sino personas que en su día rehusaron alinearse con los poderes religiosos del momento, siendo ejecutadas por pensar de modo independiente. En este álbum, con la segunda suite, «Free among the Dead» («Libre entre los muertos»), una pieza que contiene complejos arreglos vocales e inflexiones al estilo blues, Diamanda le da la vuelta al antiguo Dios vengador y recita textos de los Salmos y Lamentaciones a un emergente Dios compasivo: «Líbrame de mis enemigos, Señor. Los poderosos se han unido contra mí». Este fragmento desmiente las acusaciones de satanismo, ya que el rebelarse contra el Dios de los acusadores no implica tal cosa. El mismo Jesucristo, Hijo de Dios, señala la artista, se rebeló contra el viejo orden. La conclusión, «Sono L’Antichristo,» («Soy el Anticristo») es un auténtico revulsivo escrito por la misma Galas. En ella el condenado abraza términos reprobatorios y los arroja a la cara de sus jueces: «Soy el Azote Divino, soy el Sagrado Idiota. Soy la Mierda de Dios. Soy el Desecho de Dios. Soy la Señal. Soy la Plaga. Soy el Anticristo.» En italiano, tal como Diamanda canta esta Letanía, la palabra para la plaga (pestilenza) conlleva una mayor carga semántica aún. El órgano suena cada vez con más fuerza en un crescendo cacofónico incorporando sonidos como los de una serpiente cascabel, y la voz de la artista pone los pelos de punta. El oyente experimenta puro nervio, una aflicción y desafío que le llegan a lo más hondo del alma, en una inquietante y aterradora atmósfera, desgarradora, apocalíptica, visceral. Este trabajo fue merecidamente premiado en el festival Ars Electronica celebrado en Linz, Austria, en 1986.
En la segunda parte de esta compleja trilogía, Saint Of The Pit (Santo Del Abismo», 1986) Diamanda habla por boca de los que, como Cristo, fueron crucificados por sus creencias. Diamanda da aquí voz a los afligidos por esta muerte lenta, agonizante. Junto a sus propios textos, incluye otros de la escuela simbolista francesa, de poetas del siglo XIX, tales como Baudelaire, Corbiere y Nerval, al ritmo insistente e insidioso de los cánticos gregorianos. La inclusión de estos poemas puede responder a un rasgo sentimental por parte de la artista, ya que según ella misma dice, su hermano le dio su libro favorito de poesía francesa en su lecho de muerte. Para Diamanda no hay mejor homenaje a su memoria y a la de los martirizados como él, que el incluir estos poemas en su obra. No en vano ve Diamanda a las víctimas de la plaga del SIDA como santos actuales abandonados por una sociedad cruel y carente de la más mínima compasión. El álbum pasa del punto de vista externo propio de la comunidad al estado mental interno de la víctima. La obra se abre con una ominosa introducción, «La Treiziemen Revient,» un solo de órgano Hammond. En este momento tiene lugar una transformación espiritual, en que el dolor purga el alma, reflejándose ello en una octava arquetípica, donde la intensa ira impotente se diluye. A esta pieza le sigue «Deliver Me,» («Líbrame») en un solo vibrante, como un lamento propio de la música del Oriente Medio tan angustioso que mueve al oyente en lo más profundo de su alma. Los gemidos de la cantante semejan flechas ardientes dirigidas hacia lo más profundo de la esencia humana. La última sección de esta parte, cantada en francés, es un poema de Baudelaire, que empieza: «No más ira, no más rencor: Os derrotaré como los carniceros cayeron ante el hacha. Como Moisés golpeó la roca en Horeb, así os haré llorar». El final no es menos expresivo: «Soy el vampiro de mis propias venas, uno de los de aquella gran horda perdida condenada por el resto de los tiempos, y más allá, para reir - pero no sonreir jamás - «. La segunda parte de este álbum se inicia con un tema griego, homenaje a su hermano, en que la cantante explora su yo interior, medita sobre su situación, y refleja un profundo sentimiento de tristeza. Este tema, «L’heautontimoroumenos», contiene sugestivas voces con una extraña carga de erotismo, de oscura naturaleza, y retoma el poema de Baudelaire adaptado con modulaciones posesas y obsesivas, en un surrealista diálogo entre niños y brujas, al tiempo que apunta a una respuesta arquetípica: la nobleza de aceptar el propio destino, aún desde el abismo del sufrimiento. La artista nos regala con una versión operística tradicional del poema de Nerval, «Artemis», con el que desarrolla sus atormentadas metáforas, donde el alma se autoevalúa en una profunda introspección, llegando a la renuncia, e incluso a la excomunión. El tema concluye con el poema de Corbiere, «Cris D’Aveugle» («EL Lamento del Ciego»), en que un sostenido alarido que recuerda el de los murciélagos, gradualmente da paso a una cacofonía de voces que ahoga el «Deus Misericors» del coro: se oye la voz cascada de una persona anciana, una inocente voz infantil susurrante, murmullos apenas audibles mezclados con chirridos, arias que resuenan de cerca y de lejos, quejidos y aullidos, gruñidos y gemidos, susurros ultraterrenos que recuerdan el aire que escapa de una rueda pinchada o tal vez de un globo, suspiros agónicos… Parece como si todos los monstruos del abismo infernal hubiesen cobrado voz propia. Cuando el oyente está al límite de su resistencia, se produce una pausa y se oye el texto final: «Perdón por rogar tanto, Señor, si es mi destino que mis dos ojos ardan en las fuentes del agua sagrada. El Diablo tiene sus dedos dentro. Perdona por clamar en voz alta, Señor, contra el destino. Oigo el viento del norte que ruge cual un cuerno de caza. Es la llamada de caza para matar a los muertos. Ya ladro bastante yo solo, oigo el viento del norte, oigo el cuerno de caza».

En su tercera parte de esta compleja trilogía, Diamanda utiliza la música de Swing Low Sweet Chariot para introducir una escalofriante llamada ante la muerte acechante. Asimismo aprovecha una parte de la Misa de Gloria en la pieza «Double-Barrel Prayer», cuyo agresivo ritmo transforma la obra en una extraña misa contemporánea, vitalista y desafiante. Otros dos salmos tradicionales se incluyen aquí, el gospel-blues «Let Me People Go» («Dales Libertad») y «The Lord Is My Shepherd» («El Señor es Mi Pastor»), en cuya interpretación la voz de la artista adquiere una cualidad enfermiza, inquietante, agónica, como al límite de sus fuerzas. Con «You Must be Certain of the Devil» («Debes estar seguro del Demonio»), Diamanda termina de un modo abrupto con su solemne lamentación y lanza una ardiente llamada a las armas, a que los condenados se defiendan. «Es esencial pasar a la acción directa», exclama la artista, «Morir o matar. Sé que no es «políticamente correcto» abogar por el uso de las armas, pero estamos hablando de supervivencia». Diamanda exhibe un revolver de calibre 38 en la cubierta del álbum. Ahora el Diablo es el enemigo. Y se trata nada menos que de esos piadosos cristianos y oficiales del gobierno homófobos cuyas políticas respecto al SIDA han declarado la guerra a la comunidad homosexual. Diamanda recurre a la tradición espartana de su herencia griega según la cual las mujeres transforman su duelo en un juramento de venganza por sus muertos, puñales en mano. Si bien el texto es ciertamente más belicoso que las anteriores entregas, desde un punto de vista musical este álbum es el más accesible, tal vez debido a que posee un caracter más rítmico, con un aspecto de Diamanda más sarcástico y crítico.

Posteriormente Diamanda añade otra entrega a la Misa de la Plaga, llamada There Are No More Tickets to the Funeral («Ya no hay más entradas para el funeral»). La versión definitiva de la Plague Mass se estrenaría los días 12 y 13 de Octubre de 1990 en la impresionante catedral Episcopal de St. John the Divine, en Manhattan, Nueva York. Según Diamanda Galas se trató de una misa solemne para los desheredados en una iglesia que demostró lo que es la auténtica compasión. Tal acontecimiento fue grabado, por supuesto, y la música ha sido publicada bajo el sello Mute Records. Como siempre, la artista recurre a su amplia gama de recursos musicales y su aguda inteligencia. Se nota su formación pianística clásica, y sus habilidades vocales dignas de los mejores cantantes de ópera del mundo convierten su interpretación en algo memorable sin lugar a dudas. Y por su contenido, al igual que todas sus otras obras, la Misa no deja de ser un revulsivo para la sociedad en general, por su controvertida crítica y su innegable carga que denuncia lo evidente. Pese a las presiones recibidas para renunciar a su proyecto, o al menos suavizarlo, Diamanda no tiene pelos en la lengua y llama a las cosas por su nombre. Lo cual le ha valido ser acusada de blasfema una vez más, especialmente cuando presentó esta obra en Italia, cerca de Florencia. Dado que diversas partes de la Misa se cantan en italiano, se percibió como una misa sacrílega. Si bien la actriz fue aclamada por sus partidarios, mayoritariamente al tanto de la obra gracias a una revista gay (Babilonia), los representantes del ayuntamiento, presentes en el estreno, se sintieron horrorizados ante tamaña desfachatez. La comunidad aburguesada se consideró ofendida y ultrajada, y los medios de comunicación del momento la calificaron de «voz, sexo y sacrilegio», con titulares como «Furiosa polémica rodea a la artista maldita», «Diamanda, Ida y Vuelta al Infierno», etc. Los políticos del partido demócrata cristiano estaban furiosos, y durante semanas despotricaron contra su impío ultraje a la comunidad y las buenas costumbres. La actriz jamás pretendió ofender a la sociedad italiana, sin embargo. Para ella fue muy triste ver como se malinterpretaba su obra. Cuando menos era de esperar que ésta se toleraría en el contexto de su fama como respetable artista e intérprete de vanguardia. No obstante, los que la habían presentado ante la sociedad italiana, sufrieron las secuelas del escándalo. Diamanda no lo supo hasta más tarde, ya que entonces se hallaba de gira y tras su actuación había abandonado el país."

Double Barrel Prayer

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Les litanies du satan

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Una artista muy interesante y comprometida, donde su obra jamás fué comprendida, pero realmente es muy buena.
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Neo_Marshkga
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Registrado: 17 Mar 2009
Mensajes: 440
Ubicación: Asgaard

MensajePublicado: Lun Jun 29, 2009 1:24 pm    Asunto: Responder citando

Conozco solo el disco Vena Cava .... y es realmernte uno de los discos mas bizarros que escuché en toda mi vida.
Son de esas cosas que no sabes como ni cuando escucharlas. porque como que no pegan con ninguna situación en particular.

Yo que se .... es raro, es la única razón por la que encara escucharlo, pero nada más.
Y no se que hace acá xD De Metal no tiene nada o_O
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